Mes: septiembre 2015

El caso Emma Eckstein, o como una joven mujer terminó deformada y semi-inválida por culpa de Freud

eckstein.
Emma Eckstein (1865-1924) fue una pionera activista del movimiento feminista (tal como Bertha Pappenheim, mejor conocida como Anna.O), proveniente de una familia prominentemente socialista y famosa por ser -por desgracia- una de las primeras pacientes de Freud. En 1895 Emma tenía 30 años mientras se analizaba por poseer: “dolores gástricos y menstruaciones dolorosas con abundantes hemorragias”, males que traía desde la adolescencia. Según Freud, síntomas de una masturbación reprimida.
Mientras tanto, y desde 1893, Freud y su amigo Wilhelm Fliess –al que consideraba como el “Kepler de la biología”- teorizan sobre la relación entre la nariz y los genitales (de hecho Fliess publica, por insistencia de Freud, un libro llamado “Las relaciones entre la nariz y los órganos sexuados femeninos” en 1897). Así que Freud invita en 1895 a su amiguito  a viajar desde Berlín a Viena para someter a Emma a una operación experimental de nariz para poner fin a su patología “histérica”. Fliess le realiza una intervención quirúrgica que consistía en la ablación del cornete nasal medio izquierdo en febrero del mismo año. La paciente quedó luego bajo cuidado de Freud. Al tiempo este le informa en una carta a Fliess el grave estado de la paciente: “secreciones fétidas, hemorragias nasales, coágulos, edema facial, y estado infeccioso”. Se desconoce la respuesta de Fliess, ya que Freud era de quemar toda la correspondencia que lo comprometía.
El malestar de Eckstein persistía hasta que el 8 de marzo del mismo año, un cirujano amigo de Freud (Ignaz Rosanes) mientras la limpiaba descubre “un pedazo de gasa de buen medio metro de largo olvidado en la cavidad nasal por el cirujano y su compadre”. La extracción de la gasa le provocó a Emma una abundante pérdida de sangre y problemas de pulso. Unos días más tarde Freud lamenta haber “obligado a Fliess a viajar de Berlín a Viena”, no habría debido poner a su amigo en semejantes molestias, ningún lamento por la víctima se expresó de su parte.
Mientras en una carta alegaba que: “ella escapará de la desfiguración”, la sobrina de Emma, pediatra, confirma: “le han desfigurado la cara (..) le ahuecaron el hueso y uno de los lados se le ha hundido”. Más adelante, Freud insistió que todo el problema se debió a que Emma tenia por él una atracción sexual reprimida: “A raíz de la intención inconsciente de su deseo vehemente, que era el de atraerme”.  Diez años después Freud le propone retomar el análisis, Emma como era de esperar se niega.
Más tarde le diagnosticaron un mioma, un tumor benigno del tejido muscular, cosa responsable de los síntomas desde su época adolescente (cosa que Freud, médico, jamás pudo diagnosticar por su obsesión con la histeria, su psicologismo y su tendencia a ignorar por completo lo físico como causante de patologías). Según Freud su análisis la trató con éxito, aunque la cirugía la haya dejado deforme y semi-inválida. En las 1500 páginas de la biografía de Ernest Jones (fanático del psicoanálisis y culpable, junto con otros despreciables personajes como Roudinesco, de la imagen heroica y mitológica de Freud) el completo desastre del caso Emma no se menciona ninguna sola vez, aunque si la colocó con figuras como Lou Andreas-Salomé y Joan Riviere como un “tipo de mujer, de un molde más intelectual y quizás masculina… que jugó un papel importante en su vida, cómplice de sus amigos varones aunque, un de calibre más fino”.
Otro caso de malapraxis de Freud, que le pesan junto a la muerte de 3 pacientes, entre otras desgracias traídas por el psicoanálisis. Sin embargo, uno de los hechos mas extraños es que Emma nunca culpó a Freud e incluso fue una de las primeras mujeres psicoanalistas.

(Si el post posee similitudes con la publicación de Sigmund Fraude y Charlacán, es porque soy uno de los admins de la página y la publicación es de mi autoría)