¿Qué hacer frente a la corriente antifilosófica?


    Principalmente dentro de ciertos círculos de divulgación científica y escepticismo, es común ver una postura que podría catalogarse de antifilosofía, o también, negacionismo de la filosofía. Esta consiste en desprestigiar la totalidad de la filosofía basándose en las premisas que podrían resumirse en que: (1) Es inútil, irrelevante y no aporta nada al conocimiento humano. (2) Es una pseudociencia al poseer conocimientos falsos o incontrastables. (3) Es perjudicial al conocimiento científico al ser contrario a este y claro, también inferior. (4) Es ambigua, no se sabe ni siquiera cuál es su función y cualquier escrito arbitrario puede considerarse como filosófico de tal modo que no posee ni seriedad, ni rigor, ni objetos de estudio.
Algunos divulgadores como Mauricio Schwarz (que por cierto, posee una divulgación altamente filosófica al ocuparse de problemas como la existencia de Dios, los requisitos de cientificidad, etc.) niegan que la filosofía sea “conocimiento valido” (pero aun así citan a filósofos como Hume o Bertrand Russell), pero cuando resaltan las evidentes posturas filosóficas plasmadas en sus escritos, cambian el arco y admiten que filosofar es útil pero que “las facultades no deberían enseñar filosofía con nuestros impuestos” o que “los filósofos profesionales se creen superiores por tener un título de filósofos” (?). Algunos ejemplos de divulgadores antiflosofía además del mencionado, son Neil deGrasse Tyson, Stephen Hawking y  Lewerence Krauss. Y es evidente como su profunda ignorancia de la filosofía los hace meter la pata en reiteradas ocasiones, por ejemplo Neil hablando de agnosticismo, Hawking diciéndose positivista, o Krauss hablando constantemente de filosofía de la ciencia a la vez que desprestigia la filosofía.

Sería totalmente predecible que comenzara este ensayo refutando las premisas básicas que sostienen los antifilosofía, pero no lo voy a hacer por una sencilla razón: y es que en gran parte, aunque cueste admitirlo, son ciertas. Para los que estamos interesados en la filosofía, de verdad que duele que sea en tantos casos -lamentablemente- tan acertadas.  Pero aun así, sería incorrecto apresurarnos a admitir que los antifilosofía tengan en todo la razón, y por esto sus planteos aunque exagerados son válidos, siendo esto una cuestión que debería preocupar a los filósofos.

En efecto, un porcentaje alarmante de la filosofía desde hace tiempo es inútil, aburrida, irrelevante, arbitraria, ambigua, pseudocientífica (un característico ejemplo es el freudomarxismo), dogmática (al ser irracional y negadora de la razón), perjudicial a la comprensión de la ciencia (con múltiples ejemplos como Foucault, Feyerabend, Latour, etc.), y totalmente carente de seriedad. Pero aun así, no nos dejemos llevar por el pesimismo y las generalizaciones apresuradas. Se me vuelve totalmente evidente, que la mejor forma en la que podemos, los amantes de la filosofía, combatir la antifilosofía no es invertir tiempo refutando sus premisas, que en la mayoría de los casos, si poseemos honestidad intelectual debemos admitir la porción de verdad que encierran. Lo mejor que podemos hacer frente a los enemigos relativamente razonables de la filosofía, es preocuparnos por hacer buena filosofía, basándonos en la razón, el rigor y la ciencia para así sacar a esta del lodo empantanado en la que se encuentra agonizando (en gran parte gracias al éxito del neo-romanticismo que llamamos posmodernismo). Es completamente entendible que un divulgador o científico adopte una postura antifilosófica  si al tomar una revista académica de esta lo único que se encuentra es verborragia pretenciosa y chapucera, antihumanismo con todo lo que ello implica (anticiencia e irracionalismo), desconocimiento absoluto de todo campo de conocimientos técnicos y científicos, actitudes sectarias de adoración y culto a las personalidades de otros filósofos, temas somnolientos e irrelevantes, estilos de escritura que rayan lo enfermizo, y toda clase de insultos a la inteligencia humana y al placer estético de lectura.
Una vez que entendamos que ciertos planteos de los antifilosofía son legítimos y que nos empezamos a preocupar por remontar la filosofía y devolverle su valor, podemos tener la frente suficientemente en alto como para refutar las premisas de los antifilósofos.

Muchos antifilósofos sostienen que la filosofía nunca influyó en ningún avance de la sociedad. Nada más falso. La civilización antigua por excelencia, la griega, posee el mérito de inspirar nuestra civilización moderna y de ver nacer la filosofía. Esta última indudablemente fue pieza esencial en la construcción del grado de civilización de dicha cultura. Aristóteles por ejemplo, fundó la lógica y ayudó a modelar el derecho, aspectos esenciales de la civilización moderna.
El Renacimiento fue inspirado en gran parte en ideas de la filosofía grecolatina, y más contundentemente, la Revolución Francesa fue inspirada en gran parte en los filósofos de la Ilustración. Y nadie que sepa historia podría subestimar el impacto de la Ilustración y la Rev. Francesa para nuestra civilización moderna. La ONU y el internacionalismo poseen fuertes antecedentes en Kant por ejemplo.
Básicamente todas las ideologías políticas poseen sustento en la filosofía. Sin filósofos no existiría ni izquierda ni derecha, y la política carecería totalmente de estructura, por ejemplo, al no poder tener una ética elaborada en la que se sustente, y de igual modo el derecho.
Tampoco podemos negar la primordial importancia de la filosofía en la ciencia, tanto en su nacimiento como en su mantenimiento. Sin la epistemología por ejemplo, no tendríamos herramientas para discriminar ni lo que es ciencia ni lo que no es, así como sus requisitos, límites y características. No hay crítico de las pseudociencias, divulgador científico o científico que no sostenga implícita o explícitamente tesis filosóficas sobre ontología, gnoseología y epistemología.
Sin la semántica (otra rama de la filosofía) no poseeríamos una definición profunda de ideas fundamentales como teoría, libertad, saber, igualdad, progreso, etc.
Los límites a la religión y el auge del ateísmo también deben muchísimo a la filosofía, ya que recurrir a esta es inevitable tanto para criticar y exponer la religión como para fundamentar el ateísmo.
En fin, la filosofía es por muchísimas razones uno de los grandes pilares de la cultura, y su valor es esencial para todo avance o retroceso de la humanidad. Negar su relevancia es simplemente ser ignorante o negacionista. Es más, la única forma en la que podemos “refutar” o “desprestigiar” la filosofía de forma seria es haciendo filosofía, ya que por ejemplo, deberíamos fundamentar tesis gnoseológicas y axiológicas para demostrar por qué no es conocimiento valido (gnoseología y epistemología) y que entendemos por valor o relevancia (axiología y semántica).

Pero no podemos pretender que se entienda su importancia si no la definimos claramente. Esto también nos va a permitir marcar un límite sobre el cual podremos discriminar que es auténticamente filosofía y que no es más que impostura pseudofilosófica. También nos permitiría despejar la falacia de confundir filosofía con filósofos, ya que el hecho de que ciertos individuos snobs se los llame filósofos sin hacer filosofía auténtica no dice nada de esta como disciplina (falacia de composición). Se puede definir la filosofía como la disciplina formal y rigurosa que se ocupa de estudiar, analizar y elaborar contenidos intelectuales sobre problemas generales inherentes a la cultura y al pensamiento humano. Esta se divide en muchos campos de estudio: axiología, ética, ontología, estética, semántica, lógica informal, epistemología, gnoseología, filosofía política,  filosofía de la ciencia, etc. La filosofía en su carácter de rigurosidad para considerarse tal tiene que estar necesariamente al tanto de la ciencia y estar fundamentada en el más refinado pensamiento crítico/racional.  Es importante tener en claro que la filosofía no es una ciencia, pero que de todas formas debe esforzarse para poseer el mayor rigor y exactitud posible, y los filósofos por poseer la mayor honestidad intelectual posible.

Elaborar demasiado una conclusión es innecesario. La antifilosofía es una reacción inevitable frente al deterioro de la seriedad filosófica, y la mejor forma de combatirla es devolviendo la dignidad a las palabras filósofo y filosofía.

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6 comentarios en “¿Qué hacer frente a la corriente antifilosófica?

  1. Excelente artículo amigo Matías Suarez Holze. “La única forma en la que podemos “refutar” o “desprestigiar” la filosofía de forma seria es haciendo filosofía”. ¡Muy buena conclusión!.
    Mi reflexión de sencillo navegante: Me parece que ahora preferimos aquello que podemos ver, tocar y manipular como los mentados teléfonos inteligentes o la TV que adormecen las facultades intelectuales.El mundo ya no es grande, y, como se sabe, la filosofía no es considerada importante en las llamadas sociedades tecnológicas. Pensar profundamente requiere tiempo y esfuerzo en estos tiempos de inmediatez. Se prefiere, entonces, no complicarse para nada la vida con reflexiones Hamletianas….
    Saludos y muchas felicidades. Gracias por la clase magistral.

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  2. Comparto y agradezco, en particular el subrayado.

    Sumo: un problema de la Filosofía como servicio sapiencial somos los filósofos, que no solemos vivir a la altura de lo que decimos.

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  3. la gran mayoria de los anti-filosofia , ya lo dijiste hacen mala filosofia, pero son en su mayoria cientificos. seria bueno preguntarles lo siguiente: ¿como saben que existe un mundo independiente de ellos? y segundo ¿como saben si esto es asi, que se puede conocerlo?. si me contestan que es evidente, muestran su ignorancia, ya que los podria poner en aprieto de que tengan que demostrar la existencia de un mundo y luego de demostrar de que se puedo conocerlo. quiero decir, si uno es idealista o esceptico, es una postura filosofica, pero esta no te permite que la ciencia nazca. entonces para hacer ciencia se deba adoptar otra filosofia, otra postura filosofica, la de ser materialista y la de ser no esceptico. todos los cientificos tienen en su base filosofia, y usan la misma para avanzar que sean lo suficientemente ignorantes como para no hacerlo explicitio, esto no quita de que tengan filosofia en la base de la ciencia. seria como pensar que australia no existe porque yo nunca viaje alli.

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  4. Está claro que entre la filosofía y la ciencia hay un continuo. No es posible hacer filosofía sin información científica de base. Asimismo, no es difícil identificar filosofía en las ciencias, en todas. Pues toda incluyen conceptos tan generales como verdad, prueba, demostración, que son en conceptos filosóficos. En este sentido es buena la propuesta de Matías cuando también reconoce que la antifilosofía ha identificado muchos ejemplos de irrelevancia y seguramente bagatela.

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