Para terminar de una vez con el “periodismo científico” basura

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Mientras escribo esto, Facebook desata polémica por brindar unas sugerencias a los usuarios sobre cómo detectar noticias falsas y yo recientemente terminé de leer Bad Sciencie de Ben Goldacre. Un libro altísimamente recomendable, y si realmente les interesa el tema, sugiero encarecidamente que lo lean (lo pueden descargar por internet), y que no lo pospongan durante años como tontamente hice yo. Esto me tentó demasiado a pensar y  escribir sobre cómo afecta el periodismo científico basura y la cultura del bulo a la sociedad en su visión general de la ciencia, las consecuencias que pueden derivar de esto, y en una posible alternativa que nos podría ayudar a salir un poco de este bache que creo que constituye un problema contemporáneo muy relevante –más adelante intentaré explicar por qué.
Nadie que sea mínimamente lúcido y lea diariamente lo que difunden los medios como “noticias científicas” puede negar que la inmensa mayoría de titulares y artículos que allí figuran son simplemente basura. Los medios son indudables expertos en publicar cualquier disparate y hacerlo pasar por ciencia, cuando en realidad son solo distorsiones risibles de algún pequeño estudio, exageraciones sobre algo dicho por algún científico y sacado de contexto, estudios basura pagados y armados por empresas, o simplemente inventos.
Muchas veces no se advierte lo peligroso que puede llegar a ser esto. Porque, si bien algunos titulares pueden ser no mucho más que graciosos, otros llegan a ser muy peligrosos, ya que nos podrían desinformar terriblemente en cuestiones delicadas como puede ser la salud. Un ejemplo clásico de esto son los cotidianos malos consejos de cómo prevenir o tratar el cáncer. Estos pueden llegar al extremo del absurdo. Por ejemplo, según Daily Mail (el segundo periódico más leído de Reino Unido) para prevenir el cáncer de hígado habría que beber café, y según este mismo medio, el café aumentaría el riesgo de padecer cáncer de hígado[1]. Esto tiene mucho sentido… ¿no? El café causa y previene el cáncer al mismo tiempo. Según el Daily Telegraph[2], un vaso diario de vino ayudaría a prevenir el cáncer de mama. La fuente de esta publicación consiste en un estudio realizado en células in vitro, lo cual no dice  nada como medida preventiva en el consumo diario humano. Un humano no es un conjunto de células en una placa de vidrio de laboratorio, y el consumo de alcohol entra en los cancerígenos de grupo 1[3], junto al cigarrillo y la contaminación ambiental. En este caso se está dando un consejo contraproducente, algo así como dejar la puerta abierta de tu casa para evitar robos.
Esos son solo algunos ejemplos menores, más adelante presentaré otros ejemplos de periodismo científico basura.
Si realmente queremos saber a qué punto de peligrosidad puede llegar el descuido y la irresponsabilidad del periodismo científico mainstream, basta ver el caso de la epidemia de antivacunación. Muchos de los escépticos que estamos al tanto del movimiento antivacunación solemos, no injustificadamente, injuriar de forma cotidiana a Andrew Wakefield (quien publicó el fraudulento, ultrarefutado y ultrafamoso estudio que vincula la vacuna triple vírica con el autismo). Está bien, el tipo es sin lugar a dudas merecedor de todo nuestro desprecio.  Pero a la mayoría se nos escapa otro de los principales culpables, y diría que, el culpable principal de todo esto: los medios. Si no fuera por la escandalosa e incesante publicidad de este estudio menor (de solo 12 niños) que carecía de toda credibilidad, el tema no habría generado el pánico que generó, y hubiera caído en el olvido apenas transcurridas unas semanas de su publicación en 1998. El caso del estudio Wakefield da para escribir mucho, pero en este artículo no me voy a enfocar en esto. Lo único que vale la pena señalar aquí es ese culpable sigiloso y aparentemente inimputable, que es el periodismo basura alarmista. A él le debemos el nada despreciable rebrote de enfermedades erradicadas y la moda suicida del movimiento anti-vacunas. La popularidad de este nos dejó, por ejemplo, en 2014 un rebrote de más de 600 casos de sarampión en Estados Unidos[4], la reaparición de la difteria[5], la lepra[6] y otras[7] enfermedades erradicadas en España, que se discontinúe en ciertos países la implementación de vacunas para la pertusiss (o tosferina)[8] -provocando entre 10 y 100 veces más de mortalidad/morbilidad-, y una desconfianza terrible en la salud pública y en las ciencias médicas. Esta desconfianza general es lo que explica, en parte, el triunfo de Donald Trump en USA, un declarado antivacunas que propuso a John Kennedy, otro antivacunas que sostiene que las vacunas causan autismo, para que lo asesore en el Departamento de Vacunación[9].

Pero no es necesario que haya este tipo de catástrofes para entender lo mal que hace el periodismo científico basura. Una consecuencia inevitable y para nada menor, es la desinformación, la contaminación de la cultura, el desaprovechamiento de un espacio que debería servir para informar (y no para desinformar, naturalmente), y sobre todo, la promoción de una visión completamente errada de la ciencia que termina por afectar tremendamente a la sociedad.  Hacen creer que la ciencia es algo tonto y ocioso llevado a cabo por un grupo de excéntricos ansiosos por saber trivialidades –sin el mínimo rigor-; buscando predecir el fin del mundo, o haciendo especulaciones estúpidas (al estilo: “Según científicos, tal modelo es la mujer más sexy del mundo”). Mantienen una opinión general de que, o la ciencia es una cuestión trivial y prescindible, que constantemente cambia de opinión de las maneras más bruscas e incomprensibles al punto de ser ridículamente contradictoria (recordemos el caso del café que causa y previene el cáncer), que se equivoca de tal forma que cuando acierta parecería por azar (recordemos las noticias de “predicciones del fin del mundo según científicos” o de “asteroides que se aproximan a la tierra”), o que la ciencia son un montón de cosas  que no tienen la mínima capacidad de entender (sería como mantener la opinión pública algo así: “la ciencia se divide en dos cosas, cosas que entiendo y son estupideces y cosas de las que no entiendo una palabra) . Esto repercute en la financiación pública que se hace de la ciencia, lo vemos mucho en Argentina y ahora EEUU, países que terminaron en manos de estúpidos presidentes anticientíficos que decidieron recortar la financiación pública en investigación (vale aclarar que de igual modo Argentina hace años que financia miserablemente la ciencia).
La imagen que los medios quieren proyectar de la ciencia no es más que el reflejo de la mediocridad del periodismo científico actual. No es tanto que la ciencia  esté ansiosa por publicar estupideces, son los diarios. Y esto hay que dejarlo bien en claro si queremos detener el alarmante crecimiento del movimiento de la anti-ciencia y de la pseudociencia.  No se puede pretender tener un país que remunere bien a los científicos e invierta en ciencia, si el público general no puede acceder a los descubrimientos científicos. Y este no podrá acceder, mientras los medios no estén regulados para evitar que publiquen tal cantidad de basura disfrazada de ciencia.
No creo que sea necesario explicar aquí la importancia que tiene el financiamiento de la ciencia y el hecho de que la sociedad este científicamente informada, doy por hecho que ustedes la pueden reconocer.

Periodismo científico basura, algunos ejemplos ilustrativos

Quizás el medio desinformador por excelencia en cuestiones científicas es Actualidad RT.A este despreciable medio le debemos en gran parte la difusión anticientífica del pánico hacia los transgénicos. Actualmente Actualidad RT financia publicidades gigantescas en Ciudad de Buenos Aires en contra de la biotecnología transgénica sin ninguna base[10]. Para ver el sesgo de Actualidad RT contra los transgénicos basta una rápida googleada.
Veamos algunos ejemplos de cómo este medio desinforma en cuestiones científicas:
Recientemente se publicó un estudio[11] sobre como los cefalópodos han evolucionado por modificación directa de su ARN, en lugar de mutaciones en su ADN como la mayoría de las especies. A este estudio Actualidad RT titula: <<Científicos: “los pulpos tienen ADN extraterrestre”>>. Parece broma pero no lo es[12].

Otro ejemplo similar para demostrar la obsesión de RT con los extraterrestres. En Scienciedirect se publica un estudio[13] sobre un “exótico” insecto atrapado en una piedra de ámbar…. Adivinen como tituló RT… Adivinaron: “Hallan un insecto ‘extraterrestre’ atrapado en ámbar que vivió hace 100 millones de años”.

Un bulo difundido por ActualidadRT[14] pero también por muchísimos otros medios, fue el de que el “descubridor” del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), Leon Eisenberg, confesó antes de morir que este no existía. Esto es mentira[15]. Ni siquiera se puede afirmar que Leon Eisenberg fue el único que describió el TDAH ni el primero. La noticia que usaron muchos medios como fuente, es del diario alemán Der Spiegel, del 6 de febrero del año 2012. Esta hablaba sobre la gran cantidad de inexactitud a la hora de diagnosticar algunos trastornos mentales. Si se usa el traductor de Google para una de las citas que ponen del investigador, pareciera que dice que el TDAH es algo ficticio. Lo que dijo en realidad Eisenberg es que el TDAH está sobrediagnosticado, algo completamente diferente y de lo que hay bastante consenso. Este bulo es distinto a los demás citados de RT, es muchísimo más peligroso. Imaginen la reacción que pueden llegar a tener padres crédulos con un hijo diagnosticado con TDAH al leer esta noticia. Una de ellas puede ser dejar de tratar a su hijo, y sin dudas que habrá pasado con el impacto que tuvo el bulo.
Actualidad RT da para escribir libros enteros sobre desinformación científica, así que pasemos a otros ejemplos.

Ben Goldacre recopila una serie de muy buenos ejemplos de mala ciencia difundida por medios periodísticos, armada y financiada por empresas, en el libro que comenté arriba, pasaré a resumir:

“  (…)  El doctor Cliff Arnall es el rey de las noticias sobre ecuaciones matemáticas especiales, y entre su producción más reciente se incluyen las fórmulas para calcular el día más deprimente del año, el más feliz, el puente festivo perfecto y otras muchas (muchísimas) más. (…) Por lo general, los medios se refieren a él como «el doctor Cliff Arnall, de la Universidad de Cardiff». En realidad, es un empresario que organiza cursos de fomento de la confianza y gestión del estrés, y que ha impartido algo de docencia a tiempo parcial en la Universidad de Cardiff. La oficina de prensa de dicha institución, sin embargo, está encantada de destacarlo en sus informes mensuales sobre los miembros de su personal de cuyos éxitos se han hecho eco los medios de comunicación. Así de bajo hemos caído.

  Quizás alberguen ustedes tiernos sentimientos para estas fórmulas: tal vez piensen que dan «relevancia» y un aire más «divertido» a la ciencia (algo así como lo que sucede con el llamado rock cristiano). Pero deberían saber que provienen de empresas de publicidad y relaciones públicas que, en muchos casos, están especializadas en tales menesteres y dispuestas a asociar el nombre de un científico a sus actividades.
(…)  La fórmula de Cliff Arnall para calcular el día más deprimente del año se ha convertido ya en un clásico anual de los medios de comunicación. La de este último año fue patrocinada por Sky Travel y apareció en enero (el momento perfecto para reservar unas vacaciones). Su fórmula para calcular «el día más alegre del año» aparece en junio (de hecho, el The Telegraph y el Mail han vuelto a mencionarla en 2008) patrocinada por los helados Wall. La fórmula del profesor Cary Cooper para clasificar los triunfos deportivos estaba patrocinada por la cadena de supermercados Tesco. La ecuación del efecto del alcohol (concretamente, del consumo de cerveza) en nuestra percepción del atractivo sexual de otras personas (conocido como efecto «gafas de cerveza») fue desarrollada por el doctor Nathan Efron, profesor de Optometría Clínica de la Universidad de Manchester, y patrocinada por el fabricante de productos ópticos Bausch & Lomb. La fórmula del penalti perfecto, del doctor David Lewis (de la Universidad John Moores, de Liverpool), estaba patrocinada por la casa de apuestas deportivas Ladbrokes. La fórmula del modo perfecto de estirar de los «petardos de Navidad» (Christmas crackers) para que hagan el máximo ruido posible, obra del doctor Paul Stevenson, de la Universidad de Surrey, fue un encargo de Tesco. La fórmula de la playa perfecta, del doctor Dimitrios Buhalis, de la Universidad de Surrey, se calculó bajo el patrocinio de la agencia de viajes Opodo. Hablamos aquí de miembros del personal docente e investigador de universidades, que comprometen sus nombres para que las empresas de relaciones públicas puedan vender «equivalentes publicitarios» en forma de exposición mediática.

(…)  Esas noticias no son informativas: son actividad promocional disfrazada de información. Juegan (de forma bastante cínica) con el hecho de que la mayoría de los redactores de los medios no reconocerían una historia verdaderamente científica ni aunque ésta bailara desnuda ante ellos. Juegan también con el hecho de que los periodistas andan faltos de tiempo, pero necesitan llenar páginas, ya que ahora hay menos personal y cada uno de ellos tiene que escribir más palabras que antes.”

El caso del estudio de «Jessica Alba tiene el contoneo perfecto» es paradigmático. Pasaré a resumir lo que nos cuenta Goldacre sobre esto:

  “Éste es un titular tomado del The Daily Telegraph que encabezaba una noticia que había sido recogida por Fox News, (..)

  «Jessica Alba, la actriz de cine, tiene los perfectos andares sexis, según un equipo de matemáticos de Cambridge.» Este importante estudio fue obra (al parecer) de un equipo encabezado por el profesor Richard Weber, de la Universidad de Cambridge. Yo me sentí particularmente encantado de verlo finalmente reflejado en letra impresa, pues, en aras de la investigación científica (claro está), yo mismo hablé seis meses antes con Clarion, la empresa de publicidad y relaciones públicas responsable de la publicación del estudio, de la posibilidad de prostituir mi propia reputación en beneficio de dicho estudio, y no hay nada como ver crecer y florecer una planta desde que era una semillita.

  Éste fue el mensaje inicial de correo electrónico que me enviaron:
Estamos llevando a cabo un estudio de las diez maneras de andar más sexis de las famosas para nuestro cliente Veet (la marca de cera depilatoria) y nos gustaría respaldar nuestro análisis con alguna fórmula de un experto que nos permita calcular qué famosa tiene el contoneo más seductor basándonos en la teoría. Nos gustaría contar con la colaboración de un doctor en psicología o alguien por el estilo que pueda idear ecuaciones que apoyen nuestros resultados, pues creemos que contar con el comentario de un experto y con una fórmula proporcionará más peso a la noticia.

  Y tanto: ya hemos visto que incluso los aupó hasta las páginas de información del The Daily Telegraph.

  Yo les respondí de inmediato. «¿Hay algún factor en particular que les gustaría incluir en la fórmula? —les pregunté—. (..) «Hola, doctor Ben —me respondió Kiren—. Nos gustaría mucho que entre los factores de la ecuación se incluyeran la ratio entre muslo y pantorrilla, la forma de la pierna, el aspecto de la piel y el contoneo de (o la manera de mover) las caderas. […] Hay establecidos unos honorarios de 500 libras por sus servicios.»

  También estaba el tema de los datos del estudio. «No hemos realizado el estudio aún —me explicó Kiren—, pero sabemos qué resultados queremos obtener.» ¡Así me gusta! «Queremos que Beyoncé salga la primera, seguida de otras famosas de piernas curvilíneas, como J-Lo y Kylie, y que famosas como Kate Moss y Amy Winehouse, por ejemplo, queden últimas, porque las piernas flacas, pálidas y que no estén bien proporcionadas no son sexis.» El estudio finalmente consistió en un correo electrónico interno enviado a todos los empleados de la compañía. Yo rehusé su amable ofrecimiento y esperé. El profesor Richard Weber no. (…)

      Yo no di mi aprobación a la nota de prensa de Clarion. Ésta es incorrecta desde el punto de vista factual, y engañosa en tanto que sugiere que ha habido algún intento serio de realizar cálculos matemáticos igualmente serios al respecto. La realidad es que no hay ningún «equipo de matemáticos de Cambridge» implicado. Clarion me pidió que les ayudara analizando los datos de ochocientos cuestionarios cumplimentados por otros tantos hombres encuestados a quienes se les había pedido que ordenaran a diez famosas según sus andares, «de más a menos sexi». Y Jessica Alba no quedó primera, sino séptima.

    ¿Tanto mal hacen estas noticias? No hay duda de que son inútiles y de que reflejan cierto desprecio por la ciencia. Son simples piezas promocionales para las empresas que las siembran, pero resulta revelador lo bien que saben éstas de qué pie cojean exactamente los periódicos. (…)

  Estas grandes corporaciones empresariales dirigen nuestra cultura y la acribillan a sandeces.”
Aquí una replica de la “noticia” : http://expansion.mx/lifestyle/2007/8/29/jessica-alba-tiene-el-movimiento-perfect

Goldacre también nos cuenta en Badscience sobre el caso del alarmismo del SARM en Reino Unido. Básicamente se trató de un pánico generado por un bulo mediático en 2005. Este consistía en asustar a la población con que los hospitales de Reino Unido se encontraban contaminados de SARM (el estafilococo áureo resistente a la meticilina). Todos los estudios que difundían los medios sobre esto eran propiciados por el “doctor Malyszewiczs”, un pobre tipo sin idea de microbiología que tenía un laboratorio en su patio y examinaba muestras contaminadas. Y aunque numerosos laboratorios hicieron múltiples pruebas en busca de contaminaciones de SARM en los hospitales sin hallar nada y notificaron esto a los medios, ellos prefirieron ignorar todo el consenso y reforzar una creencia en la autoridad ficticia y en los estudios marginales y mal hechos de Malyszewiczs.

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 Podría seguir agregando ejemplos, pero creo que con estos es suficiente. Los coloqué más que nada de forma decorativa. No creo que sea necesario expandirme mucho en esto, todos conocemos casos de periodismo científico basura, lo vemos todos los días.

Para terminar de una vez con esto

No se cómo funcionan las regulaciones en los medios en cuanto a la (des)información, si es que existen. Pero me parece que sería una buena idea crear leyes muy específicas que castiguen con grandes multas por difundir información falsa o distorsionada en cuestiones de periodismo científico. Y sobre todo, crear instituciones públicas que se encarguen de controlar esto y de hacer cumplir efectiva y rápidamente las sanciones sin tramiteos legales de décadas sin resolver. Se me ocurre una institución conformada por científicos de diferentes áreas (en Argentina podría ser una parte del CONICET)  que se encargue de controlar y servir de mediador para multar y regular lo que publican los medios en materia científica. No me refiero a que estén revisando cada artículo antes de publicar, cosa que haría innecesariamente muy lenta la publicación (y en los medios todo debe hacerse rápido), sino que simplemente controle el resultado y denuncie si es necesario: si la información es falsa o la conclusión exagerada. Esta también debería servir como una consultora donde los medios puedan contactarse para ser asesorados si es necesario.
Las denuncias deberían ser realizadas por cualquier persona, pero en todo caso sería bueno que el Poder Judicial acuda a dicha institución para verificar si la denuncia es válida y si deba multarse.  En la situación actual sería un enorme paso para erradicar de la cultura los bulos y las malas comprensiones de cuestiones científicas que traen graves consecuencias. Ignoro si tales ideas existen en algún lugar, pareciera que no – por lo menos no se hace cumplir en lo más mínimo por lo que llego a ver.
Es totalmente repudiable esa condición de sicario de algunos periodistas de publicar cualquier estupidez para rellenar espacio, desde falsas curas para “el” cáncer a “estudios” que en realidad son fabricados por publicistas que no están publicados en ninguna revista académica y cuyos autores a veces simplemente no existen. Aún más repudiables son las empresas de medios que, de negarse uno a publicar tal basura, contratarán a otro con más baja moral que lo haga. Esto no va a cambiar jamás por sí solo, porque la basura vende mucho, y la gente en general no está interesada en la ciencia de verdad, porque tienen la visión errada de la ciencia que promueven los propios medios. A estos pareciera que en general les interesa vender, no informar, y por el peso que tienen en la opinión pública (lamentablemente la gente lee más la sección de ciencia de los diarios que libros de divulgación), no podemos dejar que tengan completa libertad de lo que publican en un tema tan delicado como la ciencia. Ya que esta involucra lo que hagamos con nuestra salud, las políticas públicas a llevar a cabo, como cuidar el medioambiente, etc.
Una institución de científicos financiada con un impuesto a los grandes medios, que los persiga y controle para obligarlos a tener un nivel al menos pasable de periodismo científico, y un buen número de leyes específicas que los medios grandes deban respetar como ser un buen nivel de precisión serían de gran ayuda. Estas leyes deberían ayudar también a mantener controlando que los medios grandes publiquen obligatoriamente secciones científicas, y no que las descarten por volvérseles más caras y lentas. Es preferible que las secciones de periodismo científico estén elaboradas únicamente por periodistas con alguna orientación en periodismo científico, o científicos especializados en divulgación.
Sé que suena un poco inquisitivo y “de mano dura”, pero no se me ocurre opción, y sus consecuencias serían lo suficientemente valiosas para justificarse. Hace falta encarar a los medios, así como Christopher Jefferies, para que dejen de tener esa libertad de arruinar la cultura, arruinarle la vida personal a alguien, o publicar cualquier basura mentirosa que se les ocurra.
Uno pensará que si se justifica este control a los medios se justifica también todo tipo de control que terminaría ocasionando el fin de la libertad de expresión. Pero no es así. En ciencia es diferente la cuestión del periodismo, ya que el rigor científico es completamente objetivo y contrastable. Uno no puede regular completamente la sección de opiniones o de política, porque existen ciertos matices de subjetividad, pero si se puede y se debe regular secciones científicas. Se puede permitir hasta cierto punto la libertad de los medios de mentir o exagerar en algunas cuestiones, porque estas a menudo son difíciles de contrastar. Pero en ciencia no es el caso. Si se tituló que fueron tres mil personas a la manifestación cuando fueron unas dos mil, bueno, no existe algún censo objetivo de cuantas fueron. Pero hay una gran diferencia entre estos tipos de error o mentira y decir que el bicarbonato de sodio con limón cura el cáncer[16]Si a alguien le parece más valiosa la libertad de mentir de las corporaciones mediáticas que el derecho del ciudadano medio a estar bien informado, debería revisar sus prioridades.
 Esto que planteo solo sería aplicable a grandes medios periodísticos, no por ejemplo a cualquier blog marginal de internet. Aquí si es deseable mantener la libertad absoluta de expresión. La desinformación que cause ésta, es mejor combatirla mediante el debunking y la buena divulgación online. 
Lo que escribí en esta sección es mera especulación. Una idea bastante vaga que debe perfeccionarse, desarrollarse, modificarse y especificarse. La plantee de forma excesivamente esquemática porque no cuento con los conocimientos necesarios para profundizar y detallar. Espero que alguien más pueda hacerlo.

La crisis científica más allá del periodismo

La crisis del periodismo científico explica, a mi parecer, muy bien parte de la crisis actual de la ciencia, pero no completamente. El sistema de publicaciones y sus descuidos y corrupciones tiene otra parte de la culpa, así como también la falta de compromiso de los científicos  por combatir de frente la pseudociencia y la mala-ciencia. Si queremos tomar medidas paliatorias para con estas, necesitamos ser eficaces, y para esto, no bastarán las medidas que solo se enfoquen en el periodismo. Es necesaria una reforma sistémica. Me interesa exponer otras acciones complementarias que asegurarían la eficacia de los consejos anteriores:
Primero que nada, se necesita una buena educación pública en materia científica para que la ciudadanía esté preparada para rechazar la mala-ciencia y la pseudociencia. Esto involucra clases de pensamiento crítico, de lógica, de metodología científica, de investigación, de filosofía de la ciencia y de filosofía científica.
También se necesita que los científicos de todas las áreas se sientan más involucrados en la divulgación  y la confrontación de la desinformación, los mitos y las ideas falsas, especialmente la que está dentro sus campos. Haría bien para esto, que todas las facultades de ciencia tengan buenas materias de divulgación científica donde exijan el desarrollo de una plena precisión en la divulgación, sin por eso perder la popularidad del alcance. Esto debe ir complementado con una alta exigencia académica en las facultades en la que se estudie periodismo con orientación al periodismo científico. Éstas deben enseñar como se investiga, como se revisa un estudio, como se contrastan los datos en ciencia, etc. y deben tener una formación científica y epistemológica formidable.
Los científicos deben estar al tanto de las creencias populares de la gente sobre la ciencia, y también, de lo que se publica de ciencia en los medios.  Se necesita un combate, diría diario, por parte de los científicos al mal periodismo. Estos deberían llamar, corregir y exigir precisión a los medios. También podrían hacer apariciones en estos para desmentir los mitos que difundan los propios medios. Esto, si lo que expuse anteriormente se aplica y funciona, sería desde luego innecesario, pero sirve como consejo a corto plazo.
El tema de las publicaciones es sin duda uno de los más importantes.  Muchas de las tonterías que se publica en el periodismo científico basura vienen de papers mal hechos que realmente están publicados. Eso es penoso. Existe actualmente una plaga de falsas revistas científicas llamadas “publicaciones depredadoras”. En estas el autor paga por publicar y la revisión de los artículos es mínima o inexistente. De este modo, uno puede publicar, pagando, cualquier estudio mal hecho que quiera. Hace unos años el biólogo John Bohannon hizo un experimento fabricando un artículo con datos falsos, referencias inventadas y con errores de estudiante de secundaria. Se envió a varias revistas y muchas lo aceptaron y se ofrecieron a publicar si se pagaba la cuota (el equivalente al “escándalo Sokal[17]”, pero en ciencias naturales)[18].
Recientemente un investigador inventó la identidad de una científica llamada Anna O. Szust (que en polaco se traduciría como “Ana F Raude”), para que se presentara al puesto de editor. Fue aceptada en 48 revistas académicas (se envió la solicitud a 360) sin que nadie revisara las credenciales[19]. Completamente indignante. Es necesario tomar medidas para desbaratar la existencia de falsas revistas científicas sin que esto implique el monopolio de las publicaciones, pero yo no tengo ningún consejo en mente de cómo pueda hacerse. También se debería acabar con esa política científica del “publica o perece”, que exige a los científicos publicar a veces cualquier cosa con el fin de mantener una beca.
Estos desperfectos no justifican la desconfianza total en la ciencia y claramente, no justifica que los medios publiquen cualquier estupidez nacida de estas falsas revistas. Es el deber del “informador” revisar si sus fuentes son confiables, acordes al consenso científico y si están revisadas por pares, avaladas por meta-análisis y revisiones sistemáticas, etc. En fin, es el deber del periodista científico contrastar la información y revisar si lo que va a publicar es o no de confianza. Pero sin duda, desmantelar a las “publicaciones depredadoras” y mantener bien pagados a los científicos sin la necesidad de que publiquen basura con el fin de justificar su trabajo serian buenos pasos para acabar con la desinformación científica y darle la credibilidad y el prestigio merecido al trabajo científico.

periodismo
Imagen de Barder-zine

[1] http://www.dailymail.co.uk/news/article-3641896/Health-chiefs-tell-coffee-cancer-bay-Consuming-drink-regularly-prevent-certain-types-disease-womb-liver-cancer.html

http://www.dailymail.co.uk/health/article-2474699/Three-cups-coffee-day-halve-risk-liver-cancer.html

[2] http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/2262150/Red-wine-could-help-prevent-breast-cancer.html

[3] http://www.elmundo.es/grafico/salud/2015/10/30/5633c8cb22601da2218b458d.html
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs349/es/

[4] http://www.consultordesalud.com.ar/detalle_noticia.php?idnoticia=1621

[5] https://hipertextual.com/2015/06/difteria-espana-antivacunas

[6] http://www.lavanguardia.com/vida/20170125/413692003985/en-espana-se-registraron-11-nuevos-casos-de-lepra-en-2016.html

[7] http://www.que.es/ultimas-noticias/espana/201401300800-vuelven-enfermedades-cuentame-rechazo-vacunas.html

[8] Gangarosa EJ, Galazka AM, Wolfe CR, Phillips LM, Gangarosa RE, Miller E, et al. Impact of anti-vaccine movements on pertussis control: the untold story. Lancet 1998;351:356–61.

[9] https://www.clarin.com/mundo/donald-trump-propone-esceptico-vacunas-departamento-vacunacion_0_S1_59NHIe.html

[10] https://www.facebook.com/ArgenBio/photos/a.407089729415620.1073741828.407072046084055/667285840062673/?type=3&theater

[11] http://www.chilebio.cl/?p=6183

[12] https://actualidad.rt.com/actualidad/230945-pulpos-adn-extraterrestre-cientificos

[13] http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195667116302506?np=y&npKey=059f92a2e2e98a77ec3590f4a717e1f890ef8b14b4961b94c51305cafbd94e25

[14] https://actualidad.rt.com/ciencias/view/95483-psiquiatra-descubrio-tdah-enfermedad-ficticia

[15] http://ulum.es/el-decubridor-de-tdah-no-confeso-nada-antes-de-morir/

[16] http://www.latribuna.hn/2016/02/29/oncologo-descubre-como-curar-el-cancer-con-bicarbonato-de-sodio/

[17] https://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo_Sokal

[18] http://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-falso-estudio-cientifico-pone-en-entredicho-los-filtros-de-157-revistas-de-open-access

[19] http://www.nature.com/news/predatory-journals-recruit-fake-editor-1.21662?WT.mc_id=FBK_NA_1703_FHEDFAKEDITOR_PORTFOLIO

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2 comentarios en “Para terminar de una vez con el “periodismo científico” basura

  1. Genial man.

    Me recordó al capítulo de Steven Oliver sobre los estudios científicos, agregaría que también hay un problema dentro de la comunidad y el sistema científico, y es que hay muy poca replicación, por esta presión de publicar de las revistas para mantener becas, los medios ignorantes que están ávidos de información ‘nueva’ sobre estudios excéntricos o noticias ‘divertidas’, esto crea que también haya muy poco interés en replicar estudios, porque ¿cuántas veces hemos visto una rectificación o que ‘tal estudio se replicó y brindó nuevos datos, conclusiones’ en los medios? A veces ni en los de divulgación.

    Y lo de las revistas open acces en Adam Ruins everything hicieron la prueba y publicaron en una revista de ‘Nutrición’ pagando para publicar un paper que no era más que el guión del prgroama, NADIE lo revisó, de hecho hasta se puede citar y todo. De hecho, en el campo de la nutrición está lleno de estudios fraudulentos o mal hechos.

    http://aperito.org/journal/j_articles/9

    También en otro capítulo sobre el futbol americano tocan el tema de la cantidad de estudios auspiciados por pura publicidad sobre la ‘falta de hidratación’ sponsoreados por Gatorade y otras empresas para vender refrescos o bebidas isotónicas.

    De todas formas con un poco de educación sobre cómo chequear la información nos evitaríamos mucho de esto, al menos desde lo que es la difusión no existe lo que se conoce como ‘declarar conflictos de interés’? En el caso de las revistas o los estudios que sean pagados, creo que es un deber declarar sus conflictos sino podrían ser sancionados pero no sé actualmente cómo funciona eso y como se ejecuta o quien lo controla.

    http://www.trutv.com/shows/adam-ruins-everything/blog/adams-sources/adam-ruins-football.html No chequeé todas las fuentes del programa, habría que hacerlo pero no me parece descabellado.

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