El feminismo (pos)moderno, un orzuelo en el ojo izquierdo

“Nací en la izquierda y allí moriré, pese a ella, pese a mí”. Albert Camus.

Si antes los izquierdistas no-marxistas se sentían bichos raros dentro del movimiento, hoy ser de izquierda y tener un mínimo de pensamiento crítico en la moda de la izquierda posmoderna  es sentirse completamente desorientado. Lamento ver a la izquierda en tiempos actuales cada vez más humillada y ridiculizada. Más lamento que eso esté justificado. Percibo un gran deterioro en la calidad de los planteos de la izquierda actual que es necesario remediar urgente.  Me parece que si hay un gran responsable de esto que pocos se animan a señalar, son los métodos, lemas, objetivos, procederes, etc. del feminismo actual, fuertemente influenciado por el posmodernismo y muy relacionado con la izquierda. Sentí que ya no podía mirar hacia otro lado al ver sus abusos, sus disparates, sus actitudes acríticas y sectarias y su actitud tribalista y violenta con la que dejan diariamente en ridículo a la izquierda con la que me identifico. Es hora de que, si queremos salvar a la izquierda, la critiquemos.

Actualmente veo que muchos críticos de la izquierda de tendencias evidentemente de derecha tienen razón. Más de lo que nunca me hubiera  gustado imaginar. El discurso de derecha capta cada vez más gente, y lo vemos en el éxito de Nicolás Márquez y Agustín Laje por ejemplo. Esto es porque muchas veces, en simultáneo con un montón de estupideces esperables, lanzan críticas con bastante sustento que la gente común entiende y apoya. Y confieso que a veces tienen razones para esto. Un foco frecuente de esas críticas es el feminismo, que termina por dejar mal parado de forma aparentemente razonable a todas las ideas de la izquierda actual. Pocos son los que se atreven a hacer críticas a los abusos y descarriles del feminismo contemporáneo desde una postura de izquierda racional, y lo comprendo, ya que es una autocondena al ostracismo dentro de la misma izquierda.

La actitud muy común en la izquierda actual que llamo “espíritu gulag” consiste en eso, en limitar el debate con suma intolerancia dogmática e irracional y condenar cualquier opinión que no les guste y junto con ella, al que la expresa. El espíritu gulag lleva a desmantelar el debate racional basado en evidencias y argumentos, y remplazarlo por el escarnio y ostracismo del que piensa diferente o critica. Por ejemplo tachando al que cuestiona algún planteo feminista, muchas veces de buenas intenciones y relativa solidez intelectual, de “machistas”, “hijos del patriarcado”, “machirulos”, etc. El espíritu de gulag busca mantener miedo, ahuyentar la crítica, generar homogeneización de pensamiento y segregación. Y esto se ve muchísimo en el feminismo actual, con altos tintes sectarios de un puro sentimiento de pertenencia, que describiré luego.

Si queremos mantener una imagen de la izquierda que la represente digna de tomar en serio, debemos ser más críticos con nuestras ideas y escapar de la sumisión a las ideas “ortodoxas” (dogmas, mejor dicho) de la izquierda contemporánea. Dejemos de ver esto como herejía.

Tengo una fuerte convicción de que, si queremos detener a la derecha emergente, lo importante no es tanto criticar a la derecha, sino a la izquierda. El creciente éxito de la derecha no se basa en sus logros, porque la derecha realmente carece de estos; el éxito de la derecha se debe a que hay algo en la izquierda que siempre fracasa y que la derecha no pierde oportunidad de señalar.  Hay que dejar de mirar para otro lado frente a esto. La izquierda fracasa porque le falta madurez, y nunca la va a alcanzar si no se refuerza la autocrítica. Y en la situación actual, si hay un sector de la izquierda que más necesita autocritica es aquel de los llamados feministas. Al decir esto a muchos se les vendrá a la mente un pensamiento algo así como: “ah claro, este tipo cree que el feminismo tiene que ser autocrítico y no las personas machistas ”. Ya les respondo: una cosa no quita la otra, y si queremos acabar realmente con el sexismo, tenemos que poner en tela de juicio seriamente la eficacia que está teniendo el feminismo para esto. Los logros del feminismo contemporáneo parecen consistir más que nada en haberse vuelto una moda, aunque bastante adolescente y con alto grado de violencia y capricho aniñado.

Resaltarle estas cosas al feminismo hace despertar, en los miembros más comprometidos del movimiento, fuertes sentimientos de odio. Creen que criticarlos es ser indiferente a los “femicidios”, a la “opresión de la mujer”, y a todo lo malo que se pueden imaginar (porque esta tendencia de encajar todo lo malo y lo que no les gusta en la misma bolsa es muy común en el feminismo, recordemos que para muchos los conceptos de capitalismo, fascismo y todas las formas de opresión están vinculados de alguna forma mágica con el machismo o el patriarcado). Esto se ve cuando frente a cualquier crítica mínima la reacción suele ser el insulto, el abucheo y hasta la violencia física, aun cuando sea por parte de alguien que plantea la búsqueda de la igualdad de género. ¿Realmente esto es defendible? ¿Deseable? ¿Civilizado? ¿Tolerante? ¿Humanista? A gran parte del feminismo actual estos últimos tres valores no le importan, y hay que señalarlo.

En este artículo no pretendo hacer una crítica detallada, revisando múltiples autores,  revisando la historia del movimiento, analizando sus propuestas, recopilando críticas, etc. Realmente no tengo el interés ni el tiempo. En este artículo pretendo más que nada fomentar la crítica. Considero que ustedes pueden ser lo bastante inteligentes y educados para formar sus propias opiniones respetables sobre cada aspecto del movimiento, lo principal que pretendo sugerir con estas palabras es que no tengan miedo a criticar cuando consideren que sus cuestionamientos están sustentados en la razón, la ética y la evidencia. Sin pensadores críticos la sociedad queda a la deriva, se estanca y se pudre. Cualquier movimiento o ideología que pretenda subordinar el pensamiento crítico se vuelve un enemigo de la humanidad.

El ocaso del feminismo  

Me parece que es demasiado evidente ya que el feminismo está en crisis desde la tercera ola. En general ésta desde que comenzó que cae en picada en una serie de vicios que hoy ya ensuciaron demasiado la imagen del movimiento frente a las personas más críticas, y éstas pueden demostrar de forma muy simple que en muchos casos el movimiento se volvió muy irracional, y me apena. Sobre todo porque hay razones muy buenas para luchar contra el sexismo, y el feminismo llevaba una bandera de lucha. Es muy fácil demostrar ejemplos de decadencia, irracionalidad y hasta sexismo hembrista, desde el “feminismo” separatista de Sheila Jeffreys hasta los textos de Luce Irigaray diciendo cosas cómo que la fórmula e=mc2 es sexuada.

Uno de los vicios más marcados es el panmachismo, la creencia de que cualquier cosa es machista (hasta incluso que la discriminación a los hombres es machista) y de esta forma la banalización y exageración del término que lleva a los (verdaderamente) machistas a dejar de tomar en serio las críticas a dicha postura (en este vicio cae claramente Irigaray entre otros). Realmente el machismo es algo grave, pero si banalizamos el término la gravedad se pierde. Si es machista tanto la teoría mecánica de sólidos (sí, Irigaray escribió esto) como creer que las mujeres solo sirven para ser amas de casa, o justificar una violación a una mujer diciendo que “se lo merecía” o “se lo buscó” el término pierde todo valor y con eso parte de la gravedad del asunto. Exagerar con las acusaciones de “micromachismos” o creer que las mujeres merecen tipos de discriminación positiva (como estar exentas de críticas) es perjudicial para buscar la igualdad y dará pie a que haya un grupo de gente que -con razones- luche contra el feminismo haciendo generalizaciones de sus vicios, y ya está pasando. Si todavía se pretende luchar por la igualdad racional bajo el nombre de “feminismo”  (yo ya hace tiempo me resigné a esto), hay que cuidar cómo y qué es lo que dicen en nombre de éste, sobre todo porque (por suerte) lo que el feminismo plateó desde el siglo XIX ya entró en serios debates y acciones sociales. Seguir el curso de crisis que inició la tercera ola al feminismo con las influencias posmodernas puede hacer que todos esos logros peligren.

El 1- tribalismo, el 2- hembrismo y el 3- dogmatismo me parecen algunos de los peores vicios en los que cae el feminismo actual, y los voy a dividir en tres correspondientes secciones –aunque es importante resaltar que están estrechamente vinculados. No pretendo lograr precisión con múltiples referencias y estudios científicos, como por lo general me gusta hacer;  no va a ser el caso de este artículo. Presentaré opiniones sustentadas de actitudes que creo que todos podemos ver a simple vista asomando un poco la cabeza dentro del movimiento.

 

La tribu feminista

Recuerdo haber asistido a una marcha de Ni Una Menos en La Plata, Argentina, y haber visto algo muy particular. Se trataba de una especie de performance en donde feministas, únicamente mujeres, se reunían en ronda, si mal no recuerdo alrededor de una fogata,  con la cara pintada y aullando y bailando coordinadamente al son de los tambores como aborígenes.  Varias personas que asistieron o asisten a marchas feministas me confirmaron que estos actos son frecuentes. No me imagino una representación más perfecta de tribalismo.

Este consiste en una actitud de marcada pertenencia a un grupo. Se expresa en la reproducción de todo lo que produce sentimientos de cohesión social, pero de la forma más alienada, exagerada y primitiva. Se basa en imitar gestos, costumbres, conductas, tradiciones, acciones y pensamientos en simultáneo con un grupo de la forma más homogénea posible. Se trata de sentirse estrechamente parte de algo, de lo que los demás no son parte. Muy a menudo acompañado de todas las irracionalidades posibles, como la violencia. Un excelente ejemplo es el fascismo nazi. El tribalismo está también muy estrechamente relacionado con la explicación psicológica de las sectas.

En el feminismo actual se ve muchísimo esto. Las mujeres de actitudes hembristas, es decir, que consideran al sexo/género femenino más “especial” que el masculino, y que encuentran cobijo ideológico en el feminismo, parecieran reforzar siempre un sentimiento muy fuerte de pertenencia.

Sostener que las feministas no creen que haya nada “especial” en ser mujer y que no existe el hembrismo, como ya escuche/leí antes, es simplemente falso. Existe una creencia mística y generalizada dentro del feminismo de que las mujeres tienen alguna especie de relación especial con el cosmos por ejemplo. Tomemos como muestra mínima esta cita: “(…) Pero cada fase de este proceso posee una temporalidad propia, eventual-mente cíclica, unida a los ritmos cósmicos. El hecho de que las mujeres se hayan sentido tan amenazadas por el accidente de Chernóbil tiene sus orígenes en esa relación irreductible que existe entre sus cuerpos y el universo” Irigaray, 1987a, pág. 215). También se ve mucho en páginas feministas vinculadas a la pseudociencia creencias infundadas similares, como que los ciclos menstruales tienen relación con las constelaciones, ritmos cósmicos, la luna, o ridiculeces por el estilo.

Cuando se acusa de hembrismo, numerablemente oí decir que eso no puede existir porque “no hay un sistema cultural hegemónico que oprima a los hombres”. Esto es una confusión, creo, basada en confundir la actitud hembrista con un equivalente al patriarcado, el matriarcado. Resaltar actitudes hembristas no significa afirmar que existe un matriarcado (yo personalmente dudo de que existan ambos, o por lo menos de la forma exagerada en que se plantean muchas veces). Otra de las defensas más estúpidas de la supresión del término hembrista la leí de Malena Pichot, que dice que no puede haber discriminación de una persona a otra que goce de algo así como “privilegios sociales” por pertenecer a un grupo. Su planteo es que no existe el “racismo” de negros hacia blancos, porque no existe una discriminación a gran escala de negros hacia blancos sino a la inversa, y lo mismo con respecto a hombre/mujer. Este planteo es absolutamente dogmático y arbitrario, no lo vi jamás sustentado en algún intento de argumento y va contra cualquier definición semántica existente. No veo ninguna razón para sostenerlo. Es solo una hipótesis ad hoc muy mala para intentar negar algo tan evidente como que pueden existir discriminaciones poco usuales. No voy a continuar ahondando en cuestiones referentes al hembrismo porque pertenecen a la siguiente sección, pero quería dejar en claro esto para que puedan entender los siguientes planteos. Preguntas como si es compatible o no el feminismo con el hembrismo las analizaré luego.

Esta actitud de tribalismo separatista del hembrismo, basado en un fuerte sentimiento de pertenencia,  se ve en la ridícula tendencia discriminatoria de echar a los hombres de las marchas feministas, algo que me parece completamente injustificable bajo cualquier punto de vista mínimamente civilizado y humanista.

Ejemplos:

Estos hechos me parecen dignos de analizar, y el concepto más apropiado que encuentro para esto es el de tribalismo. El hecho de sentirse mínimamente especiales por ser mujer es risible. Es tan perverso como sentirse especial por ser hombre o heterosexual, solo que esto está mal visto por una izquierda posmoderna que se obsesiona ridículamente por exaltar ciertos grupos “marginados” y despreciar a los demás por “hegemónicos”. El razonamiento estúpido en ambos casos es el mismo, igual de racional que el nacionalismo. El hecho de excluir hombres que van a apoyar la misma idea que las mujeres de la marcha, es completamente violento e irracional. No tiene absolutamente nada que ver con la busca de la igualdad o equidad, y solamente le encuentro sentido en una forma de reforzar el sentimiento de grupo y de exclusión.

Si bien defiendo valores como la cooperación y la solidaridad, el altruismo, y demás conceptos relacionados con el sentimiento de pertenencia a una comunidad (que preferentemente sea la humanidad), como el de cohesión, hay que ser cuidadoso en los modos en que estos sentimientos pueden volverse irracionales, por no decir imbéciles. El sentimiento de grupo restringido, como el del nacionalismo hermético, es completamente nocivo y entra en contradicción con valores humanistas básicos como el de la fraternidad –entendida a gran escala. Gran parte del feminismo actual no entiende que hay una diferencia entre la cohesión de la unión racional, empática, solidaria, fraternal, y el sectarismo tribalista que es opuesto aunque intuitiva e ingenuamente no lo parezca. Centrarse en los sentimientos chauvinistas de pertenecer a un grupo y sentir orgullo y dignidad por excluir a otro es lo más repudiable y venenoso en lo que puede caer un grupo social. Y luego se quejan del ruidoso término “feminazi”, estas actitudes tribalistas son propias del racismo y del fascismo, y superan en inmadurez al de muchísimas tribus primitivas al punto de que uno duda si es justo el calificativo de “primitivo” (pensemos que en tribus africanas antes de la colonización, no existía en general, la aversión a otras tribus). Estas actitudes son peor que primitivas, son completamente antisociales y es una forma de ingenuidad que abre paso a la peor violencia e inestabilidad social. El concepto de “feminismo separatista” (un movimiento que asombrosamente existe y que mucha gente toma serio) es una muestra de hasta dónde puede llegar esto.

En varias discusiones que tuve con feministas de diferentes variantes (yo no ignoro que el feminismo sea heterogéneo) vi mil formas de justificar esto, y todas caían en el victimismo. Este es otro aspecto del tribalismo indispensable a analizar, porque el victimismo es lo que les hace tener tal grado de cohesión. Frases como “nos están matando” son representativas. Bajo sus axiomas de que son oprimidas, asesinadas, maltratadas día a día como si se trataran de prisioneras en un campo de concentración refuerzan diariamente sus sentimientos de pertenencia y afilan sus justificativos para reproducir todo tipo de ideas y cometer todo tipo de acciones que no podrían justificar de otra forma y que, lo más importante, carecen de sustento bajo cualquier análisis racional. Aun cuando exista una opresión generalizada al sexo/género femenino, cosa que cada vez más gente pone en duda –al menos en el occidente civilizado-, ¿es justificable excluir a la propia gente que está yendo a apoyar tu causa? Permítanme una respuesta: por supuesto que no. Sostener esto se basa en un pensamiento mágico que mantiene una generalidad exagerada y prejuiciosa. Se basa en creer que todos los hombres son opresores, sin excepción, y que cada hombre representa a su sexo y a su género bajo ciertos estereotipos.

Los hombres somos los que nos tenemos que sentir culpables por ser violadores, por matar a las mujeres e invadirlas, etc., aun cuando no hayamos hecho nada como individuos. Es una especie de responsabilidad colectiva inspirada en el más radical pensamiento holista. Y sumado a esto, está también la suposición telepática de que “van para buscar protagonismo”.  Cada uno de nosotros, representa a su colectivo: si son mujeres son indefectiblemente discriminadas y si son hombres son indiscutiblemente opresores que van a las marchas a imponer su protagonismo ¿Qué clase de aberración intelectual es este planteo? Yo verdaderamente no lo puedo entender, a no ser mediante el concepto de tribalismo. Casualmente, este tipo de pensamientos está presente en el nacionalismo bélico: “Los ingleses bombardearon, esto es razón para bombardear Inglaterra y matar a cualquier civil inglés que ronde por sus ciudades, porque es inglés y los culpables son los ingleses”.

Históricamente el tribalismo se relacionó al totalitarismo. Cuando pienso en este concepto siempre recuerdo la obra maestra de Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, una crítica sumamente inteligente tanto al fascismo como al marxismo autoritario. No me sorprende que ciertos marxismos tomen actitudes tribalistas, por eso encuentro natural esto en el feminismo marxista.

Esto es propio de la inmadurez intelectual y es diría que el peor tipo de cáncer que puede tener  cualquier idea humanista o de izquierda.  El tribalismo lleva casi inevitablemente a la violencia, es la esencia, junto al egoísmo, de la segregación y la marginalización. El feminismo tribalista recurrirá a la violencia, a las amenazas, y a la destrucción porque el tribalismo y la violencia tienen el mismo sustento intelectual: absolutamente ninguno. Mientras exista tal grado de incivilización tribalista va a existir violencia dentro del feminismo. Esto lo saben, pareciera que sienten conscientemente tal oscuro orgullo de pertenencia alienante y lo disfrutan, gozan el placer bruto de la violencia y la agresión, y resaltárselos poco les hará cambiar de parecer porque siempre le encontraran justificación en el victimismo o rápidamente su cámara de eco, formada por su círculo cuasi-sectario, les hará aumentar el sesgo lo suficiente como para rechazar de cualquier forma alguna crítica o planteo alternativo.

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Cuando se les resalta actitudes violentas injustificadas, además, suelen recurrir a la excusa de que es simbólico. Que cuando dicen que maten al macho no dice que maten a todos los hombres, sino a un concepto estereotipado de hombría. Está bien, de hecho yo al menos lo entendí siempre, el problema es que el mensaje esta expresado de la forma más confusa e ineficaz posible, pero de esto hablaré en la sección de dogmatismo, donde verán como la infalsabilidad y el escurrirse de la crítica está siempre presente en el discurso general del feminismo.

Por último, un planteo tribalista muy curioso del feminismo posmoderno es el de sentirse identificadas con las “brujas” quemadas por la… ¿inquisición? Sobre esto leí y escuché mil tonterías que solo podría sostener alguien sin cultura.  Por ejemplo, en una ocasión vi una etimología completamente apócrifa de la palabra “bruja”, esta era que significaba: “mujer empoderada”. Algo que haría reír a carcajadas a cualquier etimólogo. En español el origen de la palabra es dudoso, pero nada relacionado a “mujer empoderada”. La etimología es falsa en inglés (witch), francés (sorcière), italiano (strega) y cualquier idioma conocido. Yo me pregunto ¿Con qué finalidad inventan esas patrañas?

El hecho de sentirse identificada con una bruja me resulta sumamente interesante. Las brujas, en la época que duró la inquisición y la institución de la quema de brujas, algunas veces independiente de la inquisición, eran pobres mujeres ignorantes que eran acusadas por pura superstición, e interés, aun cuando realmente no hayan hecho absolutamente nada, más que, por ejemplo, hacer un gesto cuando de casualidad al mismo tiempo caía un rayo. Tal era el grado de miedo y estupidez de la gente en ese tiempo.

Antihistórica y místicamente esta gente cree que de verdad las brujas eran mujeres con poderes especiales, algo supersticioso y que solo sirve para sostener los inventos fabricados por la Iglesia Católica como excusa para perseguir a esta pobre gente, más por una cuestión de quitarles propiedades que otra cosa. Pero tampoco la culpa la tiene únicamente la iglesia… muchas mujeres eran perseguidas y asesinadas bajo la creencia de brujería por sus propios vecinos, hombres y mujeres. Estos también las denunciaban por superstición ante esos supuestos tribunales de cotillón. Y sí, es sublime el nivel de brutalidad de aquellas épocas, tontamente idealizadas a veces. También hay que aclarar, que no solo se juzgaba y mataba mujeres por estas creencias, también hombres y hasta animales[1].

Aun cuando las acusadas de brujería realmente tuvieran relación con el ocultismo, cosa que en la quema de brujas no era exactamente frecuente (vean el caso de Salem, donde se terminó diezmando al pueblo en acusaciones puramente inventadas por la imaginación), el planteo es supersticioso, bruto -igual de supersticioso y bruto que el catolicismo- y además es sexista. Por un lado, porque mantiene esa vinculación de las mujeres con la superstición de las “ciencias ocultas” y demás pseudociencias, algo auténticamente machista, y porque creer que realmente la magia de la brujería era auténtica y símbolo de “empoderamiento” es de una  incultura lamentable. Varias veces leí libros y ensayos sin ninguna base que relacionaban a las “brujas” de aquellas épocas con la medicina herbolaria, “conocimientos avanzados” y cosas así, nada de eso es real. La medicina herbolaría, poco más que ineficaz por cierto, se usaba frecuentemente en aquel tiempo y no constituía en si una razón para ser acusado de ciencias ocultas (de hecho los caballeros medievales utilizaban rituales mágicos que no eran perseguidos por la inquisición, por ejemplo, con mohos crecidos en calaveras). No era lo común denunciar a una mujer por ejercer “medicina” en aquellos tiempos, por alguna especie de machismo medieval (y posmedieval, la caza de brujas como institución se establece luego del Malleus maleficarum, en el siglo XV, y la institución se consolida finalizada la Edad Media, adquiriendo su auge durante el siglo XVII y XVIII), como creen. No fue así. Las razones eran otras mucho peores incluso. Recomiendo leer el gran libro El mundo y sus demonios de Carl Sagan, si este tema les interesa; tiene un capítulo muy bueno sobre la caza de brujas.

Pensar que la superstición de las ciencias ocultas y el pensamiento mágico es digno de relacionarse con lo femenino, y que esto es “signo de empoderamiento” francamente es de una inocencia inefable. Pues claro, dejemos las ciencias y el pensamiento duro, que nos han brindado las bases del progreso humano conocido, al hombre… si esto no es machismo no sé qué es.

Este tribalismo de sentirse “las brujas que no pudiste quemar”, y victimizarse por una situación histórica de hace varios siglos, durante una época donde las condiciones de vida de básicamente todos eran un desastre, es  hilarante. Algunas van más lejos y no solo identifican lo femenino al ocultismo sino a toda forma de irracionalismo. Esta es una consecuencia clara del impacto del posmodernismo en la izquierda, y sus contraproducentes consecuencias.

El hembrismo 

Si bien este tema da para analizar mucho, no quiero extenderme.

En un momento creí, que así como el constante racismo de los blancos hacia los negros en Estados Unidos ocasionó una reacción de racismo de los negros hacia los blancos bastante generalizada y cierto victimismo entendible, esta cuestión de victimizarse (aun por cosas que pasaron hace siglos) y generar aversión hacia lo masculino era algo inevitable debido a la opresión histórica real que sufrieron las mujeres. Pero cada vez dudo más de esto, no me parece que haya una verdadera relación inevitable y por lo tanto que se justifique de alguna forma. También subestimé el grado de hembrismo que podía llegar a haber en el feminismo, tanto en cantidad de hembristas como en el nivel de hembrismo. Pensaba además, al hembrismo como una reacción efímera e inofensiva. En esto me equivoqué mucho más.

Cuando se señala al hembrismo, el feminismo más inteligente retruca que “son minoría” y que “no es verdaderamente feminismo”, el más estúpido lo defiende y justifica. A esto muchos críticos responden que es una falacia del verdadero escoses, cosa que más que una falacia es una técnica retórica. Sobre si es compatible el hembrismo con el feminismo es una cuestión semántica, depende de la definición de feminismo que no está muy clara. Recurrir a definir movimientos heterogéneos y de varios siglos de antigüedad mediante un diccionario no es una buena idea, peor es hacerlo analizando la etimología o la composición del nombre. El punto es que, al aceptar la heterogeneidad del movimiento, se abre paso a estas cuestiones que son difíciles de resolver. Sea o no el hembrismo compatible con el concepto feminista, algo está claro: el feminismo moderno está lleno de hembrismo; así como de victimismo, irracionalidad, exageración y rebusque al ver qué combatir (cuando se adquirió una buena porción de igualdad de derechos, y hay que mantener entretenido el movimiento, uno se puede distraer luchando para que los hombres se sienten con las piernas cerradas en el transporte público, por ejemplo, o tratando de reformar de las formas menos prácticas y más antiestéticas el lenguaje, total la Ley Sharia está muy lejos).

Las actitudes hembristas llegaron a tal punto que cada vez es más frecuente escuchar que se desestiman cualquier opinión de un hombre sobre el feminismo… solo porque es hombre. Un total ad hominem que no veo como se sostiene. Sobre todo con el hecho de que entre los pioneros del feminismo se encuentran muchos hombres, como John Stuart Mill. Pero esto lo analizaremos abajo.

Los dogmas feministas: “tus críticas me resbalan por ser hombre-cis ”, “si no eres feminista eres machista”, “eso también es culpa del patriarcado” y varias estrategias más de la infalsabilidad y el escabullimiento de la crítica 

El tema de si a cierto feminismo le resbalan las críticas por el sexo/género masculino del oponente, es meramente una pantalla. A este feminismo le resbalan las críticas en general, sin importar tanto quien las dice. El tema del dogmatismo es verdaderamente preocupante.

Sí para evitar la crítica no recurren a falacias, o revisten de infalsabilidad sus slogans, generan una falsa dicotomía de que si no estás con el feminismo estás en contra de la igualdad. Esto es muy deshonesto, por el hecho de que es completamente entendible que una persona que busca la igualdad racionalmente rechace ser etiquetado de feminista luego de que el feminismo cayó en tal deterioro. El feminismo se queja de quienes no lo apoyan por cuestiones meramente racionales -y sin rechazar a la igualdad sexual y/o de género-, pero no hace nada por limpiar un poco su imagen siendo autocrítico, condenando los abusos de ciertos sectores y tratando de eliminar sus propios vicios.

El recurso de la infalsabilidad es muy frecuente. Por ejemplo, si cuestionamos la existencia del patriarcado es por culpa del patriarcado, si los hombres sufren ciertas desigualdades (por ejemplo, hay más hombres en la indigencia) es también, por culpa del patriarcado. El patriarcado se supone que se define como un sistema cultural de opresión constante y omnipresente a la mujer, pero en cuanto encontramos casos donde el hombre no sale favorecido, que son muchos… también es culpa del patriarcado. Entonces vale preguntarse ¿Tiene sentido plantear la existencia de algo que bajo ningún contraejemplo se pueda refutar? Esto tiene un nombre más conocido que el de infalsabilidad, y es dogmatismo. En muchos casos el feminismo se vuelve infalsable. Otro ejemplo, en una ocasión cuestioné un lema feminista escrito en varios carteles por mi ciudad, luego de una marcha feminista, éste decía: “el amor romántico mata”. Cuestioné ésto resaltando que es evidentemente falso, de hecho con mi pareja consideramos que tenemos una relación muy romántica y hasta ahora ninguno de los dos mató al otro… hasta ahora. Es claro que si querían señalar que la violencia de pareja mata, o que la celopatía puede matar, lo peor que podían hacer era relacionar una relación romántica, que la mayoría entiende como “cursi” (nadie en general la relaciona con lo que se entiende en la literatura o el arte del romanticismo, que no es precisamente “cursi”) con una relación celopata y violenta. Esto es un mensaje tremendamente confuso –y más abajo mostraré más mensajes confusos A raíz de esto varios intentaron justificar de cualquier forma rimbombante el lema con tal de demostrarlo como verdadero, porque parece que las feministas no pueden equivocarse nunca, llegando a presumir que cualquier relación monógama era violenta bajo el patriarcado, y que esto hace que todo pueda terminar en un “femicidio”. Realmente la vinculación de una relación romántica con un femicidio solo puede darse en la mente más rebuscada. Por un lado profesan que “quien te ama no te pega”, y por otro intentan tirar de lleno la posibilidad de cualquier relación monogámica romántica o amorosa sana.

La tendencia de dar mensajes confusos es muy común en el feminismo actual. Recordemos “machete al macho”, “mata a tu marido”, y mil lemas más. Todo siempre de forma muy violenta y exagerada, que hace que poca gente los tome en serio. No solo estos mensajes suelen tener un trasfondo muy dudoso, sino que son sumamente ineficientes para la mayoría. No creo que la mejor forma de educar sobre violencia domestica sea proponer asesinar al marido maltratador. Esta tendencia de mensajes es muy endogámica, verdaderamente solo la entienden gente vinculada al movimiento, los demás la miran con extrañeza y repudio y el mensaje no lleva a nada más que al rechazo justificado por el movimiento. Este además, cree que con tales slogans, pintados en todas las calles, realmente hacen algo para con la causa de la violencia de género y la verdad es que no creo que hagan nada. Así como tampoco creo que sirva de mucho “educar” a un violador para que “no viole” (al menos que hablemos de tipos de abuso como ser  aprovecharse de una alcoholizada). Verdaderamente no creo que una mujer golpeada corra a denunciar a su marido luego de leer “machete al macho”, ni que un asesino o violador se disuada cuando recuerde el “ni una menos” pintado en su esquina.  La única eficacia que tienen tales pintadas y la proliferación de estos lemas y mensajes confusos es el rechazo de todo lo relacionado con el feminismo y con la izquierda por parte de la sociedad media. Lo vemos en cada Marcha de las Mujeres, que suele terminar en un vandalismo totalmente arbitrario e incivilizado. Luego está lo de siempre, las ya ultraconocidas justificaciones que no convencen a nadie, como las falsas dicotomías al estilo: “les molesta que destruyamos todo pero no le molestan los femicidios” ¿A quién en su sano juicio le puede agradar un asesinato?¿De verdad creen que eso les justifica a tomar cualquier medida impulsiva y destructiva para con la propiedad pública y privada? ¿Realmente llevan un mínimo registro de eficacia en cuanto a reducir los femicidios haciendo una marcha gritando que “se quieren vivas”? ¿Realmente hace falta aclarar eso? ¿Piensan que no todos se quieren vivos y que una persona que asesina, que sabe que no tiene nada que perder, va a retroceder en sus impulsos por una avalancha de vandalismo infantil y cánticos tribales? Yo considero una manera eficaz de combatir los llamados femicidios, brindando información y ayuda a las mujeres principalmente de barrios pobres en cuanto a la violencia doméstica. Brindar talleres, apoyo, cursos, etc. de igualdad de género y de violencia doméstica en barrios, escuelas, hogares y demás centros públicos, y concientizar y ofrecer ayuda para denunciar violencia doméstica sí es hacer algo verdaderamente útil.

Conclusiones:

Las críticas que considero valiosas al feminismo son demasiadas y demasiado extensas. Este artículo no pretende resumirlas. La elección de las críticas recopiladas es bastante arbitraria. Lo que si pretende es, como se dijo anteriormente, promover la crítica.

Si bien muchas críticas al feminismo que vemos todos los días son claramente sexistas en sentido machista, no todas lo son. Es importante diferenciarlas y promover el debate honesto y calmado para ver cuales críticas son valiosas y cuales son tonterías. Este debate no se puede generar en el actual clima de  nerviosismo, intolerancia violenta, sesgos y victimismo que promueve el feminismo moderno. Es  hora de terminar con los tabúes llamados “políticamente correctos” y promover una actitud crítica, desde la izquierda, a muchos de los dogmas y “vacas sagradas” de la izquierda, como el feminismo (pos)moderno.

[1] Historia de la estupidez humana, Tabori.

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36 comentarios en “El feminismo (pos)moderno, un orzuelo en el ojo izquierdo

  1. Los ejemplos del feminismo ‘tribalista’ son varios, acá una cita del libro ‘Feminicidio. la Politica Del Asesinato de Las Mujeres’ del capítulo ¿Qué podemos hacer con el feminicidio? https://books.google.com.ar/books?id=tQjKIWhPwJwC

    Donde proponen un festival de quema de literatura de ‘odio misógino’:

    “Las canadienses declararon el 6 de diceiembre el ‘dia de duelo por las mujeres’. Propongo que, siguiendo esa idea, en los Estados Unidos ese día nostroas realicemos manifestaciones para hacer público nuestro dolor y nuestra rabia por las víctimas del femicidio. Propongo que nuestras protestas incluyan documentación fotográfica de los horrores sufridos por las víctimas de femicidio, y que dichos documentos se tomen directamente de los comericales gore y sexualizados que encontramos en revistas, álbumes de discos, películas, cintas de video, juegos de computadora y carteles. Y propongo que, en cada manifestación testifiquemos los ultrajes soportados por todas las mujeres sacrificadas este año por el odio misógino.

    Después de testificar, quien lo desee puede quemar la literatura de odio que haya llevado, como una expresión de nuestra esperanza de que los crímenes contra nostros desaparezcan de la Tierra. Imaginemos enceder un fuego, ¡uno que nosotras dominemos! En honor de nuestras hermanas canadienses llamemos a esas manifestaciones in memorian Feux de Joie, o Fuegos de Alegría.”

    Esto está intimamente relacionado con lo que decís del nacionalismo hermético y el tribalismo, estas conductas son propias de movimientos totalitarios y absolutamente fascistas.

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    1. Y no, esto no es Feminismo Scum ni son separatistas radicales que no quieren a las personas trans, es literatura feminista muy común que la lee cualquier feminista de ‘calle’, gracioso y cobarde que la que firma se llame ‘anonywomen’. Incluso el libro le dedica parte a esta idea de que las brujas condenadas en la época de la inquisición fue un ejemplo de ‘femicidio’, de control social y un intento de restaurar la supremacía masculina. Un delirio.

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  2. Los criterios son muy pobres, además de errados. Históricamente el tribalismo se relacionó al totalitarismo. (?) Whats?? Mucha desinformación y fruta. El feminismo no es de “izquierda”, es un movimiento contrahegemónico, que en nuestro país se acerca en un punto de inflexión interesante. Y los mecanismos son mucho más complejos que toda la perorata de un pseudo nerd postmoderno, con una gran intolerancia.

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    1. Definición que uso de tribalismo DE DICCIONARIO :
      “Vida social en que predomina el enfrentamiento entre grupos.”
      Gracioso que me diga posmoderno donde en mi blog no desaprovecho oportunidad para criticar el posmodernismo filosofico, como en esta nota. Se nota a cuadras lo snob de su planteo.

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    2. Si mis amigos y amigas de PODEMOS y de otros grupos comunistas y anarquistas se enteran de que el feminismo NO es de izquierdas, se van a llevar un gran disgusto.

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      1. Agradezco tu respuesta. Por otra parte, quería preguntarte que pensás acerca de lo expuesto en la obra “¿Qué es el feminismo de la diferencia?” de la filósofa Victoria Sendón de León.

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    1. ¡Muchas gracias camarada!. Por demostrar que ser hombre no siginfica ser una mierda insensible de persona. Pero, al intectualoide de “izquierda” que vomitó esta porquería, algún día lo alcanzará el destino. Sus palabras, serán, su peor castigo.

      -Una “feminista tribalera”.

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    2. Yo también soy hijo, hermano y padre. Y? Mis seres queridos no son sólo mujeres, mis seres queridos son HOMBRES Y MUJERES, y espero que a ninguno le suceda las tragedias que mencionas. A mi COMO SER HUMANO este artículo me pareció enriquecedor

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  3. Da gusto leer buenas argumentaciones, no por ataque, sino en un sentido crítico. Comparto tu opinión sobre la supuesta infalibilidad de algunos feminismos; siento que a veces son como algunos psicoanalistas o religiosos extremistas: siempre tienen respuesta a todo, son invulnerables y siempre terminás perdiendo pues retuercen tus palabras. Das material para pensar, ojalá fuera bien recibidoi en su clara intención de sacudir para repensar.
    Bruce.

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  4. Joven tengo varios comentarios. Primero, si bien señala cosas que por lo menos son desagradables (no sé si malas) no hay demostración de que sean irracionales o carentes de algun fundamento racional, pues tomar el comportamiento de un grupo y compararlo con el nazismo o algo semejante simplemente evade lo principal, es decir, la significación propia que tiene el movimiento; incluso el hecho de decir “porque eres hombre piensas lo que piensas (y esta mal)” puede ser un buen argumento dependiendo del contexto. En fin, para juzgar estos movimientos hay que tomar muy en cuenta su concreción y no meter todo a un mismo saco. Por más irracional que algo parezca debe tener una razón.

    Segundo, estoy de acuerdo en que la proliferación de la palabra “machista” en cualquier situación de la vida lleva a la banalización del término, pero si bien la palabra ¿no será que se ha llegado a la conciencia de que el mundo en que vivimos es machista? Esto es chocante, pero en ningún momento los grandes pensadores escaparon las aporías (al parecer absurdas) sino que las tomaban de frente y seguramente no hubieran sido tan grandes de no haberlas afrontado: Aristóteles les respondió a los sofistas, Kant a los idealistas y Marx a los hegelianos. Creo que tu artículo muestra por qué son consideradas ridículas ciertas posiciones, pero está lejos de afrontarlas, cosa que no muestra la decadencia del feminismo, sino solamente una parcialidad o un desacuerdo.

    Tercero, estoy también de acuerdo en que hay un terrible malestar en los movimientos contemporaneos, no sólo del feminismo sino de la rubrica “los progres”, e incluso en esos grupos cuasireaccionarios MGTOW o masculinismo que llaman. Yo, en lo personal, le apuntaría más a criticar la forma que el contenido teórico del movimiento. Siento en general en el mundo actual lo que Adorno llamó pseudocultura, donde las masas toman fórmulas generales del espíritu y las empiezan a utilizar como armas ideológicas, donde se identifican casi gratuitamente con cualquier discurso por miedo al vacío que implica pensar por sí mismo, pues ser antisistema no implica ser crítico del sistema. En lo personal considero que si el feminismo causa tanto estruendo es porque toca yagas copiosamente extendidas y ocultas en la cultura y la vida material. Si dice que hay que promover el debate calmado, racional y autocrítico hay que (en lo que estoy de acuerdo con usted) destruir el tabu de lo políticamente correcto (financiado por gran cantidad de organizaciones ) dejando que todas las tesis se pongan sobre la mesa, pero a la vez dejar la actitud simplona y cobarde de no tomar al movimiento en serio, pues desde el siglo XIX no se ha visto un movimiento tan crítico y profundo como el feminismo.

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  5. Baia baia, una persona de izquierda argumentando que no deberían rayar paredes ni realizar actos “vandálicos” por mor de la UTILIDAD. y encima dice que promueve la autocrítica… sehr interessant, como si en algun momento eso fuera hecho por mor de lo útil.

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  6. Quiero partir alabando esa cita de Camus.

    Ahora, me parece bastante burda la aproximación que haces con respecto a la integración de la bruja como ícono feminista. En vez de entender el trasfondo de esta figura perseguida por la iglesia (organismo patriarcal por excelencia) te pones a despotricar contra el pensamiento mágico, dejando completamente de lado el impacto cultural que aun mantiene, propagando ideas como la sororidad (increíblemente importante hoy en día, aun cuando esto pueda parecerte tribalista) o las comunidades marginales.

    Por otro lado es completamente absurdo que descartes a buenas y a primeras que, y cito: “la discriminación a los hombres es machista”. O sea, no me cabe en la cabeza como alguien que dice abogar por el sentido común y el espíritu crítico desde y hacia la izquierda, no pueda concebir la idea de que el machismo instaura figuras a las cuales tanto hombres como mujeres tienen que adherir. Porque si se le dice a la mujer que tiene que quedarse a la casa y que cuidar a los niños es su trabajo me parece lógico deducir que la figura de un padre cariñoso y comprometido con la crianza de sus hijos es increíblemente disociada del patriarca que el machismo construye. Puedo dar mil ejemplos más, sacados de tanto club de Toby que abunda en las poblaciones de mi país y en el que caen también las mujeres machistas; que si no te garchas lo que se te cruza eres gay, que no jugar a la pelota es gay, que macho que se respeta se va a los combos, que el hombre tiene que andar cuidando a SU mujer, etc.

    Con respecto a los rayados: visibilizar discursos en las paredes es parte fundamental en la educación de la juventud, a la que las cosas le entran más por osmosis que por ponerse a leer textos que de partida creen más largos y aburridos que la biblia, y no en las generaciones perdidas en un machismo que, aunque no lo creas, a muchos les entró también por osmosis (esto te lo digo desde la experiencia de ver como los graffitis en mi población han cambiado sus mensajes, espero que no creas que mi experiencia anecdótica no califica en este artículo que tú mismo calificas de poco preciso). Los slogans que citas no son de lo mejor que pueda entregar la sensibilidad poética de las compañeras, eso no se puede negar, pero decir que no cumplen una función importante dentro del movimiento me parece tan poco acertado como las opiniones de personas que creen que la publicidad de una rubia en bikini ofreciendo cerveza es sólo porque sí.

    Quisiera estar de acuerdo contigo, puesto que como feminista he visto y sido víctima de estos dogmatismos irracionales y lo que bien planteas como el “espíritu gulag” (término que me agradó demasiado, debo decirte; lo usaré desde ahora en adelante). Sin embargo tu argumentación queda corta y se dispara en los pies.

    No quiero que esperes que de este comentario surja una discusión enriquecedora para ambos. No creo que vaya responderte después y si es que tu lo haces.

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  7. La propia lógica política no va a permitir que surja una crítica exitosa al feminismo por izquierda, de la misma forma que es la propia lógica política lo que hizo que el feminismo se convierta en lo que es ahora. En sus orígenes el anti-feminismo surgió de los sectores progresistas. Hoy ese espectro político está copado por la derecha y todo indica que esa tendencia se va a agudizar. Concuerdo con tu análisis, pero es idealista. Postula una solución perfecta para una realidad imperfecta. El hombre es violento, sectario, “tribalista”, su pensamiento es maniqueo, unidireccional y binario. La gente necesita religiones, necesita ideologías, necesita miedo, necesita amar y odiar con la misma intensidad que antes.

    “-Pero yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, quiero peligro real, quiero libertad, quiero bondad, quiero pecado.
    -En suma -dijo Mustafá Mond-, usted reclama el derecho a ser desgraciado.
    -Muy bien, de acuerdo -dijo el Salvaje, en tono de reto-. Reclamo el derecho a ser desgraciado.”
    A- Huxley

    Matemos a los Dioses, el hombre inventará otros nuevos. Eliminemos el peligro, el hombre construirá un universo de peligros imaginarios, legalizemos el pecado, el hombre prohibirá con nuevos argumentos los viejos vicios. Porque el hombre necesita ser bueno y para que haya buenos hace falta que haya malos.

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  8. Criticar el feminismo haciendo crítica a la obra de una sola feminista, bueno. Creo que te faltó leer más

    Por otro lado, esas “hembristas” claramente no son feministas y por lo tanto no viene al caso una crítica al feminismo “posmoderno” sino a la desinformación de la época, las fuentes, los imaginarios sobre los movimientos sociales, en fin..

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  9. Hay muchas cuestiones del feminismo a revisar, sin embargo, necesita una critica sustentada en un análisis serio y no superficial, ir a una marcha y extraer conclusiones no lo es. En muchos puntos, tu artículo, a pesar de que no parece tener la misma intención, no dista mucho de lo que dice Laje, al usar la mismas categorías y de la misma forma. Y como señalaron más arriba, la izquierda no agota al feminismo, que justamente se caracteriza por su diversidad, de ahi sus mejores logros y sus peores falencias. Acuerdo en hacer una mirada desde la izquierda hacia el feminismo, lo más valioso en tu exposición. Pero la crítica superficial sólo abre mayor camino a la derecha.

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  10. buenas críticas, aunque creo que en el fondo no hace una crítica al feminismo en sí, sino a las lógicas falsas y hasta me atrevería a decir inconscientes que salen de este, como el hembrismo. Luego si considero que la tendencia de caer en movimientos de masa, carentes de racionalidad y argumentos, responde a una época donde la religiosidad también encuentra varios vértices, se debilita el sistema dominante para occidente, el catolicismo, y el sujeto paradójicamente, en un intento de rechazar o evadir los estragos de la religión, vuelve a encontrar espacios y discursos dogmáticos, pero revestidos de otros ropajes. Cae el mito religioso que sostiene al sujeto pero necesita encontrar uno nuevo, igualmente religioso pero sin los significantes de Dios, iglesia, etc. Veo que el autor del artículo tiene un sesgo en su análisis puramente racional del comportamiento humano, y esperaría que los movimientos feministas obedezcan a un pragmatismo, que difícilmente se alcanzaría, ya que las pasiones personales y las historias vitales de cada participante identificado con este movimiento, se chocan pero también se funden en el grupo con el que se sienten identificada/os; tan proprio del humano complejizar y dramatizar, porque no actúa sólo desde su consciencia sino en gran parte por motivaciones inconscientes. Este sesgo me parece que también le hace desvalorizar el lado espiritual del ser, que busca una conexión con elementos como la naturaleza, o el propio cuerpo, que tienen su validez, mientras no intenten levantarse como verdades únicas, sino como experiencias subjetivas y reales y distintas para cada quien. GRACIAS POR COMPARTIR! 🙂

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  11. Lamentable crítica, intelectualoide y de derecha de un feminismo que solamente existe en la cabeza del autor y en cada uno de los medios de derecha y sus eternos seguidores.

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    1. No tiene nada de intelectual critica es muy simple, solo mira a tu alrededor si vos argumentas una sola palabra en joda en contra de ese grupito sectario y religioso como la 3ra ola del feminismo, te aseguro que te linchan van a escarbar tus problemas y miserias personales haciendo un escrache de tu persona. El mangina del año, es mejor desagotar el tanque a mano cambiada que poniendo niunamenos las matan por ser mujeres no te las vas a comer por hacerte del justiciero y defensor de las hembristas, es la clara representación y exaltación del hembrismo. Es impresionante como causo repercución en estos tiempos mentes intelectuales como la de los judíos KarlMarx y George Weinberg. La violencia no determina ni se basa en un genero, raza, cultura,religión, etc. Solo es una Forma mas de odio. odiar es muy simple, amar es mas complicado y cada cual elige lo que quiere sembrar.

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  12. Tu crítica a la izquierda y el reto a hacer una autocrítica sincera, eficaz y exigente me parece un punto muy valioso
    Partiendo de esa premisa, te das cuenta que dentro de la izquierda que “decimos defender” somos nosotros mismos quienes la vapuleamos? No digo que no esté de acuerdo con lo que expones. Lo que digo es que dar más alas, difusión y tiempo a este temita del “feminismo” no es muy diferente a hablar de otros temas similares, llámense pandillas, barras bravas, skinheads-punks-heavy metal, héteros vs homofobóbicos, ateos vs creyentes, creyentes vs otros creyentes, “buenos” contra malos según sea el cristal con el que mires y la posición que ocupes en el tablero.
    El peor error de la izquierda es obnubilarse por temas intrascendentes dándoles categoría de importantes cuando la lucha SIEMPRE ha sido por otro sentido, es decir desviamos la mirada a lo accesorio descuidando lo principal, nos inventamos “enemigos” entre nosotros mismos perdiendo de vista el verdadero horizonte de lucha, TENGAMOS SIEMPRE PRESENTE QUE EL SISTEMA TIENE HERRAMIENTAS PARA MANTENER EL STATUS QUO y NO DEBEMOS CAER EN SU JUEGO.
    A a que me refiero?
    1) Evitar la unidad. Esto se logra estableciendo divisiones entre la población (raciales, religiosas, sexuales, geográficas, económicas, políticas, étnicas, ideológicas, etcétera).
    2) Competencia, pelear no por ser “especiales” sino por ser “más especial que el vecino”
    3) Escasez
    4) Miedo, además de debilitar a las personas y entorpecerlas, aumenta las probabilidades de que se sometan a ese órgano que controla exclusivamente el uso de la fuerza para solicitar protección.
    5) Ignorancia
    6) Narcisismo
    INSTRUMENTOS PRÁCTICOS
    7) Medios tradicionales, construir estereotipos y generar aspiraciones.
    8) Educación. Aunque los medios ya tienen más repercusiones “educativas” que las escuelas, los programas de estudio y políticas educativas siguen siendo un instrumento valioso.
    9) Vigilancia. incluido obviamente el espionaje digital) es una herramienta muy útil.
    10) Leyes
    MÉTODOS
    11) Consumo. Gente consumiendo de forma irresponsable, guiada por la aspiración que generan los estereotipos promovidos por los medios
    12) Alimentación. Una alimentación insana es uno de los mejores vehículos para debilitar a una población.
    13) Enemigos ilusorios. Proyecta fuerzas enemigas ilusorias para justificar actos injustificables y quitar la atención de los verdaderos enemigos.
    Saludos

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  13. Agregaría que el feminismo posmoderno es un retroceso en la causa feminista, ya que lo único que está logrando es aumentar la opresión y el anquilosamiento del Estado. Viene a reforzar el paternalismo y la imágen de que la mujer es un ser incapaz de responsabilizarse por su propia libertad. “Si tienes que pedir, no eres libre” Max Stirner.
    En otras palabras, no tiene nada de izquierdista. Será quizá una forma de sindicalización del género, pero nunca una medida anárquica o revolucionaria, mucho menos si todo el circo que se arma a partir del 10% de los homicidios diarios es apoyado por los medios de comunicación y los políticos. Hemos llegado al punto en el cual el Código Civil se ha vuelto ginocéntrico y anti-hombres.

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  14. Genial exposición a pesar de que tenga una u otra diferencia ideológica con el autor del mismo.

    El feminismo y lo que veo que tienen esas ideas empapadas de pensamiento “posmo” es que aparentan tener un gran poder explicativo donde cualquiera puede “corroborar” las teorías y explicaciones tajantes sobre la realidad (por ejemplo el heteropatriarcado o de la sociedad objetivamente “machista”) obviamente infalsables e irrefutables. Sería loable y sensato si el feminismo solo se dedicara a señalar, visibilizar y buscar/solucionar problemas REALES de las mujeres. Lo que huelga es toda esa parafernalia ideológica posmoderna y filomarxista que no hace más que dividir y enemistar con sus conclusiones simplistas y tajantes sobre la sociedad y la historia, y que cuyos vocablos e idearios lamentablemente ya se están introduciendo en la cultura e imaginario popular.

    Saludos.

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  15. O sea, yo misma he leído y escuchado algunos dichos de personas identificadas como feministas que me han sacado de onda, pero me parece muy ad hominem descalificar el movimiento por los pecados de algunos de sus representantes, ¿no? Me recordó a los detractores de la teoría de la evolución “argumentando” que Darwin era racista…

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