¿Es el patriarcado la causa de la oposición al aborto?

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Breve índice:
-Introducción
– El patriarcado como causa
-Breves razones para apoyar la legalidad del aborto

Escrito junto a Juan Drewjn.

Aclaración: el artículo se publicó y se borró anteriormente ya que se basaba en un artículo del periódico The Guardian que resultó ser un tanto sensacionalista. Luego fue re-elaborado en  base a otras fuentes y modificado. 

Introducción

No pocas veces oímos a feministas hablar sobre el patriarcado y todo lo que éste provoca. Sin embargo, pocas veces obtenemos una definición que refiera a algo falsable, objetivo, comprobable y que sea rigurosa de qué es el tan nombrado patriarcado. Parecería ser una propiedad de los sistemas sociales la cual lleva a oprimir a las mujeres en beneficio de los hombres, o algo más o menos así es lo que nos dicen. Parecería ser un orden ideado por hombres y mantenido en mayoría por hombres, donde los hombres tienen privilegios y se aprovechan de la respectiva desventaja de las mujeres. Hay diferentes definiciones de patriarcado dependiendo del autor, activista o vocera feminista, algunas son increíblemente exageradas y otras son más claras y concretas. Decir que el patriarcado es completamente inexistente como no dudar de que existe son errores en cuanto no se trate con definiciones precisas que refieran a características demostrables de una sociedad y no a intenciones ocultas que no puedan demostrarse[1]. En general, se ve al patriarcado como algo que trae ventajas a los hombres (o “privilegios”) y desventajas a las mujeres; un orden social que los hombres dominan y que algunas mujeres “alienadas” apoyan y sostienen, basado en relaciones de poder y dominación. En esta definición, el papel que juegan los hombres como dominantes y las mujeres como subordinadas es importantísimo; si el hombre no dominara, las mujeres estarían libres del patriarcado y se lograría la igualdad o equidad de géneros.
También oímos decir de parte del feminismo que la oposición al aborto es consecuencia de la evidente sociedad patriarcal en la que vivimos. Sin embargo, hay razones para suponer que no existe un vínculo fuerte entre la oposición al aborto y el patriarcado en cualquier definición corriente. Si la oposición al aborto no es un problema de género a causa del machismo, y es algo totalmente desvinculado con la desigualdad de género, el feminismo perdería un pilar muy importante de su lucha contra el machismo, al ser el tema del aborto algo que va más allá de los perversos dominios del patriarcado. No quisiera en lo más mínimo dar a entender que esto tendría como consecuencia que el feminismo desista de su lucha contra el antiabortismo, de hecho es una de las luchas más concretas y necesarias que actualmente tiene el movimiento, sino que el foco debería dejar de centrarse tanto en lo que plantea el movimiento feminista como causa: la desigualdad de los géneros a causa del machismo.

En la siguiente sección se intentará plantear la hipótesis de que el “patriarcado” tiene poca relevancia en la opinión general de la gente sobre el aborto y las leyes que lo regulan, y que puede haber otras explicaciones para su rechazo o ilegalidad.

El patriarcado como causa

¿Cómo saber si oponerse al aborto es o no causa del patriarcado? No es tan fácil. La evidencia no es muy clara. Una buena forma de saberlo sería un gran estudio que permita saber qué sexo es el que más se opone al aborto.  Hasta ahora no hay ningún estudio que analice las diferencias de opiniones sobre el aborto dividiendo por sexos, que sea extensible al grueso de la población mundial. Según algunos datos[2], no hay grandes diferencias de sexos entre los que se oponen al aborto y en varios casos los hombres tienden a ser más pro abortos que las mujeres. Es decir, que los hombres no son una gran mayoría entre los que se oponen, al parecer. Esto ya es un dato relevante para nuestra hipótesis. Para sostener que aun siendo estos datos certeros la causa del aborto ilegal es el patriarcado hay que retorcerse bastante. Uno puede aceptar que el patriarcado tenga mujeres “alienadas” por los hombres “machistas”, pero que las alienadas sean más que los alienantes, o que estén emparejados, es bastante complicado en este caso. Si los hombres convencen a las mujeres para que se opongan al aborto, deberían ser una mayoría clara y no lo son. El patriarcado estaría en este caso sostenido más o igual entre las mujeres que entre los hombres, no cuadra con su supuesta naturaleza –esto parecería sugerir reemplazar el “muerte al macho” por “muerte al macho y a la macha”. En el caso de que las mujeres sean mayoría entre los antiabortistas, como sugieren algunos de los datos, nos llevaría a concluir que este sistema opresivo esta sostenido más que por los subordinados que por los subordinantes, lo que es una conspiración demasiado perfecta. La oposición al aborto no tiene ningún vínculo preciso sobre el poder de los hombres, el hombre no pasa a tener menos poder si el aborto es legal (de hecho tiene menos poder al criar hijos indeseados o pagar cuotas alimentarias), si esto existe por obra del patriarcado es éste bastante extraño.
Si el patriarcado no es sostenido por el grueso de la población, sino por una “elite” patriarcal que busca beneficiar a los hombres, no solo toma tintes conspiranoicos y fantasiosos sino que en sí mismo no tiene mucho sentido ¿Qué ventaja ganan los hombres de ello? Pues ninguna. Hay una explicación parecida aunque también defectuosa, y es que el antiabortismo es manejado a gran escala por los líderes de las religiones que se oponen. En efecto, las religiones más grandes se oponen al aborto y son bastante “patriarcales”, sin embargo, si el antiabortismo fuese impulsado por los religiosos católicos, por ejemplo, es raro porque en esta encuesta salió que la mayoría de los católicos, por un pequeño porcentaje, estaban a favor[3] (la encuesta sin embargo no es extensible a toda la población de católicos, y también tiene el problema de no aclarar a qué se refiere con católicos, si a los bautizados o a los practicantes, pero sirve para plantearse la hipótesis de que quizás no tengan tanto peso como se supone a pesar de la condena del vaticano). Tampoco el hecho de que las religiones sean patriarcales demuestra que el antiabortismo es patriarcal, hay muchas cosas que son religiosas y no patriarcales, como la prohibición de comer jamón en los judíos. Sostener que el aborto se mantiene ilegal por la religión es simplista, la religión también se opone al casamiento y adopción homosexual y sin embargo es legal donde es ilegal el aborto, la explicación centrada únicamente en la religión es demasiado parcial. Para ver qué tanto tiene que ver la religión en la prohibición del aborto, ver la sección siguiente.
El tema del aborto no tiene mucho que ver con el machismo que digamos, aunque perjudique a las mujeres -y a los hombres también (a nadie le gusta hacerse cargo de hijos indeseados)-, es más bien una postura dudosa y problemática en lo que respecta a la consideración moral y sus límites, y es el resultado entendible de errores en la comprensión de la embriología (me refiero especialmente a los que atribuyen características a los fetos de las que estos carecen, como sentir dolor antes de los 3 meses de gestación). También es el resultado de un enfoque particular en la definición de “persona”. A esto se le suma un factor importante que es el biológico.
En el caso de que el presupuesto antiabortista fuese cierto y matar fetos fuese como matar bebés, es natural que las mujeres se opongan siendo que tienen más empatía con lo que respecta a la reproducción, los bebés, la crianza, etc. Ver a las mujeres como seres propensos a desarrollar conductas afines a la reproducción y la crianza suele ser visto como también “algo machista”, pero esto es tonto. Efectivamente los mamíferos primates hembras, incluyendo a las mujeres, poseen características psicoevolutivas afines a la reproducción y crianza, hablando obviamente en general. Su contacto con lo que respecta a esto es más directo. Es entendible que una mujer aun cuando crea en la igualdad de derechos se oponga a que se “maten bebés” (aclaro que yo no sostengo tal equivalencia), si es que entiende el aborto como la matanza de bebés.
La oposición al aborto parte de visiones ontológicas (sobre la naturaleza de la “vida” por ejemplo), embriológicas y éticas/jurídicas dudosas, pero no tiene casi nada que ver con una visión sexista.  Uno puede ser completamente despreciativo con el género femenino o con el masculino, pero invariablemente parecerle malo que un bebe inocente sea asesinado. La oposición al asesinato de bebés es naturalmente instintiva, entendiéndose esto como un natural reflejo empático (hay excepciones con las numerosas tribus que practican el infanticidio). Si bien los fetos o cigotos no producen mucha empatía directa ni pueden ser vistos, los antiabortistas insisten por ignorancia en asimilarlos como bebés tal y como los conocemos.
A esto se le suma razonamientos confusos, como el llamado “principio de potencialidad” que sostiene que un feto o cigoto es potencialmente un humano. Este razonamiento es engañoso porque en otros casos la potencialidad no le importa a nadie, un adulto trabajador es potencialmente un jubilado y no por eso puede pretender cobrar su jubilación a los 30, del mismo modo un cigoto puede ser potencialmente un bebe y no por eso se debe pretender considerarlo uno. El error de la analogía entre un cigoto y un bebé es que él bebé siente dolor, tiene percepción del entorno y un cerebro relativamente desarrollado, mientras que el feto antes de los 3 meses carece de todo esto y no es más que un cúmulo de células reproduciéndose. Digamos que un bebé es un sistema biológico que posee propiedades emergentes que justifican consideración moral en una ética consistente, de los que el sistema biológico de un feto de un mes carece (al igual carecen los espermatozoides, los tumores y los óvulos). Pero dejemos la defensa ética del aborto para después.
Una persona ignorante que crea que un feto de dos meses piensa y sufre, y que tenga una ética un tanto confusa es de esperar que pueda considerar inmoral el aborto, y esto es la raíz de todo. El aborto es ilegal porque una gran cantidad de gente se opone por razones morales. Si nos posamos sobre el presupuesto de que matar bebés está mal y que abortar antes de los 3 meses de embarazo es matar bebés, el machismo tiene poco que ver. Uno podría sostener que el aborto ilegal perjudica a mujeres obligándolas a abortos clandestinos peligrosos, cosa que es cierta y que constituye un argumento más para la legalidad del aborto si primero se establecen otras cuestiones éticas. El caso de que las mujeres aborten en situaciones clandestinas y mueran es un hecho que afecta evidentemente a las mujeres, pero es de resaltar que no beneficia en modo alguno a los hombres. Que las mujeres mueran los perjudica, al menos no conozco a nadie que festeje cuando se muera su madre, hermana, pareja o amiga. Si el patriarcado se encarga de beneficiar a los hombres no sé qué gana con que las mujeres mueran de esta forma tan lamentable. No se puede decir que los hombres obliguen a parir cuando hay más o igual cantidad de hombres proaborto que mujeres. Las explicaciones que intentan sostener un dominio perverso de los hombres sobre el cuerpo de las mujeres que llevan a cierta tendencia genocida son muy retorcidas y pertenecen al género de la ficción más que al de la sociología –por ejemplo se suelen sostener en exageraciones sobre los homicidios de mujeres en manos de hombres, cuando constituyen un porcentaje bajísimo dentro del número de homicidios y suelen tener causas que poco y nada tienen que ver con la superioridad sexual.
Uno de los mejores argumentos para decir que el antiabortismo es machista o patriarcal es el hecho de que muchas mujeres mueran en procedimientos clandestinos y esto no baste para legalizarlo aun cuando se sepa que la legalidad no aumenta el índice de abortos. Pero esto depende de cómo se defina machismo, porque si nos ponemos en el lugar de un antiabortista, que mujeres mueran intentando matar bebés no tiene mucho que ver con la superioridad masculina. A menos que los hombres se sientan superiores y quieran decidir por sobre el cuerpo de las mujeres, pero se pone en duda por dos razones: la primera el hecho de que las mismas mujeres sean un peso importante en contra del aborto, y la segunda en que, si aceptamos los presupuestos “próvida”, un bebé no es parte del cuerpo de la mujer sino un ser humano aparte. Para entender la oposición al aborto hay que dejar de insultarlos y pegarles en las marchas del Encuentro Nacional de Mujeres[4], y ponerse en su lugar para refutar racionalmente y con evidencias sus argumentos. En su visión, la mujer que muere abortando muere cometiendo un crimen al igual que un terrorista muerto en una ataque suicida. Esta visión es ontológicamente errada en un feto de pocas semanas pero su error parte de una concepción confusa de la vida y la autonomía no de una creencia en la superioridad sexual. Volvemos a que la raíz del antiabortismo es la idiotez y no precisamente el sexismo. Que no vean la muerte de mujeres en abortos clandestinos como un buen argumento se explica por el hecho de que no tienen una ética consecuencialista ni concreta ni consistente, no por el hecho de que sean machistas y patriarcales ni malvados. Más bien intentan hacer lo posible para hacer el bien.
Además no sé por qué asumen, en el caso hipotético de que sean los hombres quienes den a luz, que así el aborto seria legal. Si es que creen que la vida de los hombres vale más para esta sociedad patriarcal… já, qué equivocados que están. Los hombres están sometidos en muchos países al servicio militar obligatorio (cuando no lo están las mujeres)[5], en la mayoría de los países la pena de muerte solo aplica a los hombres y más del 99% de los ejecutados bajo pena de muerte son varones (también los hombres reciben peores condenas por los mismos delitos que comete el otro sexo), ninguna mujer muere en las condenas a muerte del gobierno iraní por homosexualidad (lo mismo pasa en 16 naciones africanas),  los refugiados hombres suelen ser discriminados, los hombres son una mayoría alarmante en los casos de suicidio y victimas de homicidio, los hombres son mayoría entre los sin techo, constituyen la gran mayoría de muertes por trabajos peligrosos, y suelen ser ignorados en los crímenes de guerra cuando la muerte de mujeres despierta enormes campañas.
Se suele alegar también que: “el patriarcado ve a las mujeres como objetos con la finalidad de parir a los hijos del patriarca, cuidarlos y criarlos, haciendo que negarse a parir sea negarse a los designios del patriarcado.” Estos pensamientos son retorcidos y tremendamente vagos. El concepto mismo de “ver a las mujeres como objetos” me resulta terriblemente vago. No entiendo tampoco cómo ver a las mujeres sexualizadas o sensuales es verlas como objetos, me resulta conservador, nadie pensó nunca que ser sexual sea ser un objeto más que los puritanos. Ver a un sexo con capacidades y destrezas reproductivas y de crianza no es lo mismo que verlos como objetos tampoco. Evidentemente las mujeres son las que paren, no es mucha novedad. Y si, las mujeres deben criar a los hijos… y los respectivos padres también. En la actualidad nadie obliga a una mujer a embarazarse. Parir no es designio del patriarcado, es designio de la reproducción sexual mamífera. Supongamos que el patriarcado se defina como un sistema social que obliga a parir, las mujeres al parecer están interesadas en mantenerlo según las evidencias. Esa explicación es pobre y vaga, la explicación evolutiva de la empatía sostenida en errores de razonamiento ético y conocimientos de embriología (en algunos casos) en este caso es mucho mejor. Obligar a las mujeres a embarazarse y parir hijos simplemente es ilegal tanto como abortarlos, por lo que el patriarcado sería un orden social establecido que se prohíbe a sí mismo de formas confusas. Cada vez toma una mística más parecida a la de Dios, que según los creyentes siempre obra de formas misteriosas, y nunca puede refutarse.

El feminismo fracasa constantemente en explicar hechos sociales por su simplismo de tratar de reducir todo al machismo, el patriarcado y la misoginia ignorando contraargumentos y mejores hipótesis. Como ejemplos se puede nombrar sus erradas interpretaciones de la llamada “brecha salarial”, y sus intentos de asediar cualquier ciencia que contradiga su ideología (como lo hace Lucia Ciccia). Este parece ser otro caso donde la explicación a base del patriarcado es pobre, insuficiente o directamente falsa.

Breves razones para apoyar la legalidad del aborto

Para hacer una pequeña introducción al tema de la historia de la prohibición del aborto, citaré unos párrafos del libro de Carl Sagan Miles de Millones, más precisamente del capítulo 15:

“Cada religión tiene su doctrina. Entre los cazadores-recolectores no suele haber prohibiciones contra el aborto, y también era corriente en la Grecia y la Roma antiguas. Por el contrario, los asirios, más severos, empalaban en estacas a las mujeres que trataban de abortar. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y, en consecuencia, carece de derechos. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo —que abundan en prohibiciones en extremo minuciosas respecto a la indumentaria, dieta y palabras— no aparece una sola mención que prohíba de modo específico el aborto. El único pasaje que menciona algo relevante en este sentido (Éxodo 21: 22) declara que si surge una pelea y una mujer resulta accidentalmente lesionada y aborta, el responsable debe pagar una multa. Ni san Agustín ni santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no «parece» humano). Esta idea fue adoptada por la Iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S. J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya «formado», aproximadamente hacia el final del primer trimestre.
Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado. Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum. En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.
Desde la época colonial hasta el siglo XIX, en Estados Unidos la mujer era libre de decidir hasta que «el feto se movía». Un aborto en el primer trimestre de embarazo, e incluso en el segundo, constituía, en el peor de los casos, una infracción. Rara vez se solicitaba una condena al respecto, y resultaba casi imposible de obtener, en parte porque dependía por entero del propio testimonio de la mujer acerca de si había sentido los movimientos del feto, y en parte por la repugnancia del jurado a declararla culpable por haber ejercido su derecho a elegir. Se sabe que en 1800 no existía en Estados Unidos una sola disposición concerniente al aborto. En la práctica totalidad de los periódicos (y hasta en muchas publicaciones eclesiásticas) aparecían anuncios de productos abortivos, aunque el lenguaje empleado fuese convenientemente eufemístico.
Hacia 1900, en cambio, en todos los estados de la Unión, el aborto estaba vedado en cualquier momento del embarazo, excepto cuando fuese necesario para salvar la vida de la mujer. ¿Qué sucedió para que se produjera un cambio tan extraordinario? La religión tuvo poco que ver. Las drásticas transformaciones económicas y sociales que se producían en Estados Unidos estaban transformando la sociedad agraria en otra urbana e industrializada. Norteamérica estaba pasando de una de las tasas más altas de natalidad del mundo a una de las más bajas. Es innegable que el aborto desempeñó un papel en ello y estimuló fuerzas para su supresión.”

La defensa del aborto se puede dar a través de diferentes argumentos y desde diversas posiciones éticas, van a ser enumeradas aquí varias formas de defenderlo sin que necesariamente sean argumentos mutuamente excluyentes.

1) A favor del aborto para evitar muertes de mujeres:

La cantidad de abortos inseguros y la mortalidad de las mujeres se reduce al legalizarlo, sin que esto lleve al aumento de abortos[6].  Parte de los pro-vida parecieran creer que a la gente le gusta abortar y que van a dejar de cuidarse, total, pueden abortar. Esta visión es totalmente ingenua, abortar aun cuando es legal es un trámite desagradable que nadie disfruta.
Aunque uno acepte que abortar está mal, sabiendo que mueren más mujeres prohibiendo el aborto, debería aceptar legalizarlo. Excepto que a uno no le importen las consecuencias de las leyes y no quiera por ningún motivo legalizar el aborto aun siendo que esto no va a aumentar el número de abortos producidos.

2) A favor del aborto por el hecho de que abortar no daña a nadie:

Desde una postura sensocentrista, el aborto antes de los 4-5 meses es prácticamente una acción neutral ya que no implica dañar a un ser sintiente[7]. Las objeciones típicas incluyen: “¿Entonces te podemos matar mientras dormís/estás en coma?”. Claramente matar a alguien que haya formado vínculos familiares, amistades, y todo tipo de relaciones a lo largo de varios años implica más sufrimiento que terminar con la ‘vida’ de un feto, excepto claro que cada vez que hay un aborto los provida se larguen a llorar o algo así.

Desarrollando aún más la postura sensocentrista uno podría adoptar una postura utilitarista (y específicamente utilitarismo de preferencias), de esta manera las acciones de terminar con una vida no son malas per se sino que dependen del sufrimiento que conlleve esa pérdida de vida, evaluando costos y beneficios, evitar un nacimiento tiene beneficios extraordinarios para la madre que no lo quería, mientras que matar a alguien en coma no tiene beneficios en principio e implica mucho sufrimiento como anteriormente se explicó.

3) Evitar consecuencias de dar a luz:

Entre los problemas de dar a luz a un hijo indeseable podemos decir que se encuentran: una no muy buena calidad de vida si es que no hay recursos económicos,  poner en adopción a alguien le puede implicar una dura infancia en orfanatos y problemas psicológicos, mala atención de los padres que podría derivar en problemas con drogas y delincuencia, etc.

En el caso de violaciones, este punto es totalmente claro. No dejar opciones más que parir el fruto de un delito semejante es una aberración.  También se debe mencionar la posibilidad de morir en el parto, consecuencia que hoy igualmente se ha minimizado gracias a la mejora en la técnica médica.

Es importante refutar los malos argumentos a favor del aborto si queremos apoyar su legalidad, porque estos no hacen más que dar una mala imagen y confundir, siendo contraproducentes. Algunos de estos al no atacar las bases del pensamiento antiabortistas no convencen a nadie, no haciendo más que incrementar el odio hacia los proaborto. Por ejemplo:

“El aborto tiene que ser legal porque las mujeres tienen que tener derecho a decidir sobre sus cuerpos”.

Este argumento no es recomendable. Si para un antiaborto un feto es un ser humano sin importar el tiempo de gestación, que este dentro del cuerpo de otra persona no dice nada. Se ve muy claramente su defecto cuando hacemos la pregunta: “¿Está bien entonces abortar un bebé de nueve meses dentro del útero?”. La respuesta dentro de una ética razonable es no, porque ya es un bebé con sistema nervioso desarrollado y hay poca diferencia entre abortarlo y asesinar un recién nacido.  Según este razonamiento, debería ser sí, porque no reconoce matices en lo que es “decidir sobre el cuerpo”. Hace parecer tener razón a los antiaborto cuando dicen que las abortistas “quieren matar bebés”. Hay un punto en el que efectivamente no deben tener derecho a abortar aunque esté dentro de su útero, y esto el argumento no lo deja en claro. En caso graves como violación o incesto y en el caso de que tardíamente se descubriese un riesgo para la vida de la madre, abortar en etapas tardías es justificable (es claro que la pérdida de una mujer adulta es más lamentable que la de un ser no-nato). Cuando se habla de aborto legal se habla principalmente del derecho a abortar antes de los 3 meses del embarazo, pero este argumento ignora este factor y parece pasar por alto las diferencias entre abortar un cigoto o un feto de 9 meses, y entre abortar un feto de 9 meses y asesinar un bebé no hay casi ninguna diferencia.

La postura antiabortista tiene muchos problemas de hipocresía y/o contradicción. Por ejemplo, cuando se dicen “a favor de la vida”. Esto es totalmente falso, al menos que se refieran a la vida humana, pero es contradictorio en los que defienden la pena de muerte y en los que no les importa la muerte de mujeres por abortar aun cuando la legalidad no aumente el número de abortos, por lo que se reduce aún más al punto de que sólo les importa la vida de cigotos y fetos de un tamaño que no supera el de un garbanzo. Si apoyan la vida no sé por qué en su mayoría comen carne, por ejemplo. Las grandes instituciones como la Iglesia Católica o las evangélicas, hacen esfuerzos muy pobres para eliminar realmente la pobreza (Bill Gates pareciera hacer esfuerzos mucho más serios), que genera una cantidad de muertes humanas incalculables, mientras sí hacen grandes esfuerzos por recolectar diezmos y encubrir al clero pederasta.
Si les importa la vida humana y por eso atacan con tanto esmero al aborto, deberían definir al menos que es lo que hace a un feto de 4 semanas un ser humano y por qué le asignan un valor superior al resto de los animales (el chimpancé posee el 99,66% de nuestros genes, sería interesante un Trolley Problem para saber  si un próvida elige salvar un cigoto o un chimpancé). El óvulo fecundado está vivo, sí, pero también se podría decir lo mismo de los espermatozoides y los óvulos y a nadie les importa. ¿Pero es humano? ¿Vale lo mismo que una mujer adulta con proyectos de vida y seres queridos? ¿Qué tan lamentable es que se pierda ese cúmulo de células? ¿Es más lamentable que traer un hijo indeseado siendo adolescente?
Parte de los argumentos retóricos próvida suponen que ese feto abortado pudo haber sido astrofísico, el futuro Beethoven, o premio Nobel de la paz. Sin embargo, un adolescente muy joven que por algún problema en los métodos anticonceptivos (o por violación) tuvo un embarazo no deseado, también puede “potencialmente” tener una carrera exitosa, y se la arruinaría al tener que dedicarse a cuidar a un hijo que no quiso.
Los antiabortistas suelen ser claros con respecto a que una “persona” comienza en el momento en que es concebida. Pero esto es simplemente caprichoso. ¿Por qué cuando es concebida y no cuando desarrolla sistema nervioso central? Al ser esto una convención, y no una cuestión de hecho clara, hay razones para pensar que la segunda convención es mejor. Considerar el fallecimiento de una persona a un aborto espontáneo de 2 meses es demasiado exagerado. Parece más bien el fallecimiento de un renacuajo. Bajo esa visión dramática de que un feto o cigoto es una persona se inventaron el “síndrome post aborto”, un supuesto complejo de depresión que tienen las mujeres luego de abortar, una especie de culpa asesina de la que no existe evidencia científica[8].
Si tanto les parecen seres humanos a preservar, podrían hacer algo para evitar los abortos y apoyar la distribución de anticonceptivos y la educación sexual. Pero en general los defensores del aborto no lo hacen, al punto de que esto influyó en una epidemia espantosa de SIDA en África por ejemplo. La oposición al aborto y a la anticoncepción, sumada a la mala o nula educación sexual, genera un daño terrible en países pobres, haciéndoles superpoblarse, enfermarse y hundirse más en la pobreza. El derecho al aborto es también, una posibilidad de controlar la peligrosa superpoblación y especialmente la superpoblación de países pobres, uno de sus peores problemas. La pobreza, a  su vez, genera infelicidad y muertes prematuras y evitables ¿Qué vida defienden?

El aborto puede defenderse bajo múltiples argumentos y múltiples perspectivas. Como es una cuestión de ética, no hay una “verdad absoluta”. Estos son solo unos esbozos.

[1] https://medium.com/@Carnaina/c%C3%B3mo-saber-si-usted-est%C3%A1-viviendo-en-un-patriarcado-una-perspectiva-hist%C3%B3rica-51be20d06a8 Aquí un artículo interesante al respecto de si vivimos o no en un patriarcado.

[2] En este paper se analizan más de 10 años en encuestas de EEUU y muestra que siempre los hombres apoyaron más la despenalización del aborto: Bolzendahl, C. I., & Myers, D. J. (2004). Feminist Attitudes and Support for Gender Equality : Opinion Change in Wornen and Men, 1974-1998. Social Forces, 83(2), 759–790.

Este otro muestra que no hay diferencias significativas entre los sexos: Strickler, J., & Danigelis, N. L. (2002). Changing frameworks in attitudes toward abortion. Sociological Forum, 17(2), 187–201. http://doi.org/10.1023/A:1016033012225 Por otro lado en este se encuentra que las mujeres suelen ser más conservadoras con sus derechos que los hombres debido justamente a que los hombres son más pro-choice. Shapiro, R. Y., & Mahajan, H. (1986). Gender Differences in Policy Preferences: A Summary of Trends From the 1960s to the 1980s. Public Opinion Quarterly, 50(1), 42–61. http://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004

Y por último este paper muestra que varios estudios en el pasado mostraron que las mujeres suelen estar más en contra del aborto que los hombres (mientras que varios otros mostraron que las diferencias suelen ser mínimas o nulas), pero identificando a la religiosidad como una variable de supresión y controlandola se muestra que las mujeres tienden a estar más de acuerdo con el aborto que los hombres: Barkan, S. E. (2014). Gender and abortion attitudes. Public Opinion Quarterly, 78(4), 940–950. http://doi.org/10.1093/poq/nfu047

[3] http://www.pewforum.org/fact-sheet/public-opinion-on-abortion/

[4] https://www.facebook.com/elfindelamisandria/videos/vb.1023281947786472/1224557060992292

[5] http://www.serpajpy.org.py/wp-content/uploads/2012/10/Víctimas-del-Servicio-Militar-Obligatorio.pdf

[6] Sedgh, G., Singh, S., Shah, I. H., Hman, E., Henshaw, S. K., & Bankole, A. (2012). Induced abortion: Incidence and trends worldwide from 1995 to 2008. In The Lancet (Vol. 379, pp. 625–632). http://doi.org/10.1016/S0140-6736(11)61786-8

Berer, M. (2002). Making abortions safe: A matter of good public health policy and practice. Reproductive Health Matters. http://doi.org/10.1016/S0968-8080(02)00021-6

[7] Lee, S. J., Ralston, H. J. P., Drey, E. a, Partridge, J. C., & Rosen, M. a. (2005). Fetal pain – A Systematic Multidisciplinary Review of the Evidence. JAMA: The Journal of the American Medical Association, 294(8), 947–954. http://doi.org/10.1001/jama.295.2.159-a

[8] http://de-avanzada.blogspot.com.ar/2015/07/sindrome-post-aborto.html

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