Por qué los hombres no debemos asistir a las marchas feministas

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Queridos aliados del feminismo, yo entiendo perfectamente sus ansias por apoyar la causa, entiendo su sentimiento de deber y compromiso, su deseo de ayudar. Pero deben entender, de una maldita vez, por qué tienen que abstenerse de intentar acompañar a las pibas en sus reclamos en las calles, de buscar protagonismo y fama invadiendo sus espacios en la vía pública,  y de querer atribuirse los logros del movimiento. Y es que este movimiento no los necesita en lo más mínimo, ni siquiera les importa mucho sus derechos, ni quieren escucharlos si hacen alguna crítica, con suerte los miran lo suficientemente bien si en su condición de aliados se quedan calladitos en sus casas, aceptando ciegamente cualquier cosa que diga o haga una feminista (que necesariamente es mujer), con la capacidad crítica anulada y estando muy ocupados en su deconstrucción.

El feminismo actual tiene justificadamente nulo interés por los problemas que aquejan inequitativamente a los hombres, como mayores accidentes laborales, penas judiciales más altas por el mismo delito, mayor probabilidad de sufrir un homicidio, desventaja en la tenencia y visita de hijos, que en Francia sea ilegal pedir pruebas de paternidad, que muchos países el servicio militar sea obligatorio para hombres,  mayor número de hombres en indigencia, la edad de jubilación superior, que sean hombres el 99% de los ejecutados por pena de muerte, que sean rechazados en los refugios de violencia doméstica, que la tasa de suicidios sea más alta en hombres, que sean más hombres los que tienen problemas de alcohol y drogas, que se le de poca atención al cáncer de próstata y mucha al de mama, que tengan mayor fracaso escolar, etc., el hombre es demasiado privilegiado y todo esto no importa –no vaya a ser cosa que estemos defendiendo derechos de violadores, y sabemos que todos los hombres lo somos al menos potencialmente. Un hombre que se atreva a dudar de que a las mujeres les vaya peor en todo es un enemigo, y tienen razón en ello de quererlos lejos de sus marchas.

Así que no tienen nada de que quejarse los hombres, ni nada que hacer en marchas feministas. Son las pibas las que van a cambiar el mundo, sin ayuda, ellas solas sacándose mil selfies en las marchas con pañuelos verdes rodeadas solamente de otras sororas, siendo ellas las protagonistas explicitas, porque van a luchar no a buscar protagonismo como ustedes. Porque es el feminismo y no el humanismo la piedra filosofal que convierte este espantoso patriarcado en un paraíso en la tierra ¿La pobreza es un problema? ¡Que no! ¡Problema solo es el machismo! ¡Los hombres no matan más porque sufran desventajas socioeconómicas, matan por machistas! Y si te preocupó leer que tienes como hombre mucha más probabilidades de morir por un homicidio o de ser violado en una cárcel no te preocupes, hay un dato que te va a tranquilizar: si te atacan, te atacan otros hombres, no hay nada de que temer.  Y seguro no hay nada malo en el mundo que no desaparezca cuando caiga el patriarcado.  Preocuparse por la humanidad y no solo por las mujeres es un pecado imperdonable, es obligación moral en el feminismo burlarse de los humanistas y odiar rabiosamente a todo aquel que se atreva a pronunciar la palabra masculinismo. Una feminista autentica dejaría de leer este artículo apenas usé esta infame palabra, pero no importa, porque esto va dedicado a ustedes aliados, que por decreto del feminismo ustedes no pueden ser feministas por ser hombres cis y probablemente heteros y encima blancos y de clase media.
Por eso es que el hombre no tiene necesidad de andar estorbando a las verdaderas agentes del cambio social. El feminismo actual está perfecto como está, dogmático, fanático, intolerante, sesgado, cerrado a la evidencia científica, tribal y cuasisectario, no necesita ningún cambio más que alejar lo más posible a ustedes, aliados, del campo de la opinión y de la calle. Tienen que apoyar la causa, obvio, pero cuídense de hacer explícito su apoyo, que los van a acusar de querer llamar la atención, ni de ser lo suficientemente calladitos como para pensar que no les importan los derechos de las oprimidísimas mujeres, ni anden dando mucho la razón que no necesitan su validación, conténtense con dar me gusta en Facebook a comentarios feministas, compartir escraches sin evidencias a otros hombres y  borrar machirulos que se atrevan a cuestionar algún dogma.

No vayan a las marchas, el bienestar de este digno movimiento que busca la igualdad necesita su silencio. Quédense cuidando a los hijos, lavando los platos y la casa, colgando la ropa, y todas esas cosas que seguro hicieron hacer a sus mujeres esclavas. Y si no lo hicieron jamás tendrán de igual modo el karma de sus antepasados opresores impregnado en sus genitales cis por lo que igual lo merecen. Así los quieren aliaditos, y así van a tener que estar, si quieren ser mínimamente aceptados en la tribu.

Ya que ellas no están para educarte, eduquémonos entre nosotros.

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4 comentarios en “Por qué los hombres no debemos asistir a las marchas feministas

  1. Perfecto. Debes ser nuestro vocero. Hay una locura masiva en occidente que ha contaminado hasta a la Justicia.
    A nivel masivo no sé cuánto ha prendido, hasta ahora, el discurso de las “neofeministas”. El periodismo sobredimensiona las manifestaciones usando encuadres convenientes, sin tomas aéreas.

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