Por qué no me gusta Javier Milei

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Últimamente hay un auge de la fama de éste economista ultra-liberal en Argentina al que todos reconocen al menos por tres cosas, por gritarle a todo el mundo en la tele, por un peculiar peinado, y por su fanatismo liberal. Éste se va ganando cada vez más la admiración de la gente, principalmente de los afectos a la televisión que odian al peronismo y el populismo en general, y de la alt-right, movimiento de derecha alternativa muy visible en Internet formado principalmente por jóvenes. La admiración a Milei llegó al punto de que le dedican canciones, como antes se hacía con Maradona. A mí sin embargo, no me agrada ni un poco.

Para mí es demasiado evidente que si Milei no le gritara a la gente con la que no está de acuerdo en la tele con ese peinado ridículo diciendo cosas llamativas por su radicalidad no sería famoso. A Milei no lo llaman a los programas solo para que hable de economía, lo llaman porque es un payaso mediático que la gente quiere ver pelear para divertirse un poco. Milei es un Polino de la economía, un invitado como los de Anabela Ascar. Fomenta con su actitud la noción típicamente argentina y terriblemente equivocada de que un debate es un griterío, que el intercambio de ideas es lo que pasa en el show de Rial o en el jurado de Showmatch. Es de esperar así que en el imaginario de lo que es un debate en Argentina, perdure el rechazo representado en la famosa frase “de política y religión en la mesa no se habla”, debido al caos de la incapacidad de trasmitir, discutir y analizar ideas racionalmente como gente civilizada.  Criticando esto no estoy diciendo que todos tengan que tener la paciencia de Carl Sagan o Bertrand Russell, o la elocuencia moderada pero contundente de Christopher Hitchens,  yo mismo soy bastante seguido intolerante e insultante, y la soberbia de personas como Mario Bunge no me cae nada mal. Ser agresivo puede ser un estilo válido, pero Milei llega a un extremo indefendible.  No solo insulta, sino que lo hace gritándole a la gente en la cara, con un nivel de agresividad que ya más que un estilo parece una enfermedad nerviosa.  Entre gritos no se transmite ideas, se las impone. La gente se intimida y no puede responder. Así no estas ganando un debate, estas transformando el debate económico en una discusión de pareja de un tipo que golpea a su mujer.

Muchos de los que apoyan a Milei son gente que tenía ideas económicas liberales antes de conocerlo, y que a pesar de no compartir mucho sus modos, valoran su trabajo como difusor del liberalismo económico. Así, su trabajo no es el de un intelectual que analiza, escucha al otro y debate, sino más el de un vocero. Un vendedor de tren que grita al oído de los pasajeros pero vende. Como la gente en Argentina es de gritar y no de debatir intelectualmente de forma educada, Milei se gana simpatías porque estos se sienten identificados y así se difunde la creencia religiosa de que el librecomercio es siempre la solución a todos los males.  Uno pensaría que gritar a la gente no es efectivo para transmitir ideas radicales de economía, pero Milei está demostrando que parece que sí.

Un intelectual serio, en general, no cae tan bajo de hacer escándalos mediáticos para ver si sus ideas pegan. Comportarse así para caerle bien al típico argentino es hacer populismo, palabra que odian, para difundir una pose, porque entre gritos así no hay una verdadera transmisión de ideas. Milei es un fanático que busca fanatizar a la gente, cosa muy de líder populista. Si lo que se busca es ser un intelectual escuchado, lo que se tiene que hacer es intelectualizar al público no desintelectualizarse uno, bajándose al nivel de un orangután agresivo pero con estadísticas. Ernesto Castro, filósofo español, con 28 años hace llegar la filosofía a jóvenes del ambiente del trap, muchos de los que lo siguen probablemente son drogadictos pero que gracias a él se interesaron por leer a Spinoza o Kant, y esto sin gritar una palabra, hablando y comportándose académicamente pero con bermudas y pelo teñido, Milei tiene que comportarse como un barra brava para que alguien le de atención porque o sino sería un libertario más. Y si alguien se acerca a la economía gracias a él, probablemente lo haga convencido de que el liberalismo económico es lo único válido, la verdad absoluta, porque el interés que puede despertar Milei claramente va a estar sesgado por su ideología dogmática. Así no puede decirse que sea un divulgador científico, es un propagandista ideológico.

Si bien no comparto para nada la posición económica de Milei, no voy a entrar a discutirla porque esto se haría demasiado largo, para eso prefiero recomendar El neoliberalismo contrastado[1] y La escuela austriaca contrastada[2] de José María Gallardo. La ideología que Milei sostiene está muy relacionada con la pseudociencia en varios aspectos, por nombrar dos: el negacionismo del cambio climático[3] y el tendencioso índice de libertad económica de Heritage[4].  Otra cosa que desde ya debería hacernos sospechar inmediatamente de la aptitud económica de Milei es que habla demasiado seguro, parece tener el diagnostico indicado y la receta de todo, parece poder manejar todo a la perfección, tenerla clara. Justamente esto es lo primero que tenemos que identificar en las ciencias económicas para empezar a sospechar. La economía es una ciencia muy complicada, epistemólogos como Bunge la clasifican de “semiciencia” (también puede considerarse una ciencia emergente), donde el consenso rara vez existe en la comunidad académica y en la que pocas cosas se pueden decir con absoluta seguridad respaldándose realmente en vigorosas evidencias debido a la cantidad de variables de difícil control. La microeconomía neoclásica, que forma parte de la base de formación de todo economista, tiene problemas epistemológicos que la mantienen oscilando en la pseudociencia[5], debido en parte a sus supuestos demasiado irrealistas.   Esto no implica hablar como un relativista, pero si menos soberbio y con afirmaciones más matizadas. Gran parte de la economía termina siendo ideología disfrazada de ciencia, como lo es el marxismo, como lo es Milei y los libertarios. Cuando “rescatan lo positivo” diciendo que al menos Milei usa datos para respaldar su ideología, yo pienso que eso es algo que habla mal de los economistas de Argentina, que son tan malos haciendo divulgación llevando datos a la gente común que ese puesto lo termina tomando un fundamentalista como Milei.

A pesar de que no comparto para nada su ideología, no voy a caer en el absurdo de por eso despreciar todo lo que Milei diga o pueda decir. Me parece que en algunas oportunidades, cuando habla calmado, puede aportar algo razonable. No pretendo hacer la caricatura de que Milei es un gritón que erra en todo lo que dice. De igual modo los casos en que pueda tener ideas interesantes  no llegan a ser suficientes como justificar su fama. Tampoco pretendo decir que cualquier medida liberal es necesariamente dañina. De hecho creo que algunas medidas liberales podrían funcionar si son correctamente llevadas a cabo, controladas y evaluadas públicamente. Pero los liberales tienen una fe religiosa de que, básicamente, cualquier medida liberal incluidas las radicales que no tienen consideración por el daño social van a mejorar inexorablemente la situación de cualquier país, porque “todos los países con mejor calidad de vida son liberales” (a continuación de decir esto probablemente citen su Índice de Libertad Económica completamente fraudulento). Esto es parte porque comparten con el marxismo vulgar la visión reduccionista del economicismo. Y su visión de la libertad, es en muchos casos igualmente reduccionista; lo que más le interesa a tipos como Milei es la libertad de accionar de empresas, o la libertad de no pagar impuestos, o la libertad de tener una fábrica que contamine el ambiente sin que el Estado la multe. La libertad de las mujeres de poder abortar en cambio es vista con horror. El discurso liberal de estos economistas austriacos seguro capta entre sus filas a jóvenes que probablemente, hubieran caído en otro contexto en el discurso de la libertad de los grupos anarquistas, jóvenes que se sienten rebeldes o quieren sentirse. Pero este discurso a diferencia del de los anarquistas de izquierda de antaño, está bien financiado por grandes empresas como Exxon y apoyado por grandes magnates empresariales a quienes les gustaría no pagar impuestos destinados a educación pública para poder comprarse su quinto avión privado. Si la libertad anarquista antes venía por el lado de emancipar a los trabajadores, esta búsqueda de libertad de los llamados “anarcocapitalistas” busca más bien la libertad de los empresarios de pagar sueldos miseria, echar sin indemnizar y contaminar sin restricciones amparándose en la pseudociencia del negacionismo del cambio climático.

Frente a críticas así algunos me respondieron cosas como: “Pero  Milei predijo el endeudamiento de Macri en el FMI”, “pero Milei se dedica a combatir la corrupción del Estado”. Básicamente cualquiera en Argentina podía predecir el endeudamiento y la crisis, era algo que figuraba insistentemente en el discurso kirchnerista y de la izquierda. Macri endeudó terriblemente la Ciudad de Buenos Aires, ¿Cómo no iba a endeudar el país?  Sobre la corrupción, ah, como si existiera alguien contento con la corrupción y que no supiera que es un grave problema del país. Los fascistas también triunfaron denunciando la corrupción (también Lilita Carrió). Milei cuando acierta suele hacerlo con cosas obvias, trivialidades que cualquiera mínimamente despierto advierte y crítica, pero que a la masa le gusta escuchar igual y sorprenderse cuando pasa. Que el Estado argentino es demasiado grande e ineficaz, que es difícil de sostener económicamente y que es corrupto, no es ninguna novedad que haya descubierto Milei, es una maldita obviedad. En realidad, lo que yace tras su discurso no es tanto eliminar la corrupción sino eliminar el Estado de bienestar, incluida la salud y la educación pública. Lo que busca no es tratar de hacer más rico el Estado sino desmantelarlo en pos del libre mercado.

La soberbia exacerbada de Milei se hace terriblemente incomoda de ver cuando se sabe que no está teniendo razón. El caso donde le grito bruta a una periodista que le preguntó sobre la relación entre el keynesianismo, el New Deal y la Gran Depresión fue quizás el más exagerado.

 

No solo la insultó de modo totalmente desubicado por hacerle esta pregunta incómoda para los liberales, ya que ciertamente no se salió de la Gran Depresión por medio de “liberalizar la economía”, sino que intentó negar toda participación de Keynes en el New Deal, algo completamente antihistórico. Cachanosky, otro liberal, twitteo luego de que se viralizara el maltrato: “Decir que Keynes no influyó en el New Deal porque publicó su Teoría General en 1936 es otro grosero error académico. Aquí un párrafo de Hayek en el que resalta que Keynes ya venía hablando de políticas monetarias expansivas antes de la crisis del 30” [6].

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No solo eso. Milei dijo que: “Keynes no pudo influenciar el New Deal porque su libro se publicó en 1936 y el new deal empieza en 1933”.  Primero, Keynes tenía publicados libros anteriormente (no es que publico uno solo),  segundo, si bien el primer New Deal data de la fecha que Milei da, el segundo New Deal que va aproximadamente desde 1936 al 38 (se habla incluso de 3 New Deals) si estuvo influenciado por Keynes después de publicar su teoría general. Milei tratará de hacer cualquier cosa para negar la efectividad de las medidas intervencionistas o keynesianas porque atentaría contra su fe ideológica, y si para eso tiene que cambiar la historia lo hará. Si no, le queda jugar arbitrariamente con las palabras, otro de sus recursos de argumentación dudosa, como hace con su argumento semántico de la naturaleza monetaria de la inflación[7].

Milei y la alt-right

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Algo que incomoda a los liberales progresistas es el conservadurismo cultural de Milei, quien es religioso, se opone al aborto, lo que lo distancia de otra derechista económica como Gloria Alvarez, y tiene algunas amistades incómodas de la derecha político-cultural.  Uno de ellos Agustín Laje, un derechista tradicionalista católico enemigo de los derechos LGBT y apologista de la dictadura del 76,  con quien tiene varias fotos juntos y con quien tiene trato de apoyo mutuo en Twitter. Laje considera a Milei “el brazo económico de su proyecto[8]”.  Así no es de extrañar que gran parte del público de Milei sea el público de los liberales-conservadores  (liberales económicos -en favor del capitalismo desregulado- y conservadores sociales) más retrógrados como Agustín Laje y Nicolás Márquez.  No es nada raro que el conservadurismo y el libertarianismo económico estén muy frecuentemente ligados, otro es el caso de Vanesa Vallejos.

Es fácil ver en internet como crece el movimiento de la derecha alternativa que tomó a Milei como su representante económico nacional. Yo no creo que Milei se sienta realmente identificado con las ideas culturales ultra-retrógradas que tiene parte de su público, lo veo más bien como un conservador cultural moderado, sin embargo lo suficientemente conservador como para apoyar al talibán de Alfredo Olmedo quien representa la derecha más burra y repugnante del Congreso. Milei no es más que una manifestación más del resurgir de la derecha conservadora en Latinoamérica como lo es Jair Bolsonaro, producto en parte de las crisis económicas y la corrupción de la política “tradicional”, las complejas consecuencias de una sociedad posindustrial en constante cambio, la crisis de identidad de grupos principalmente jóvenes, la obsolescencia de la derecha clásica (yo, contrariamente a lo que sostienen muchos de izquierda, no veo a la alt-right como la típica derecha de siempre, creo que es un fenómeno reciente más allá del reciclaje de ideas), y la reacción ante una izquierda estupidizada, perdida de la realidad e inútil. Milei, como Laje y Márquez, representan la versión local de un fenómeno internacional. Con críticas aparentemente razonables de un estado de cosas inviable y la ridiculización de un oponente decadente como lo es la izquierda actual, entra el caballo de Troya para las ideas retrógradas y radicales.

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[1] https://chemazdamundi.com/el-neoliberalismo-contrastado-2/

[2] https://chemazdamundi.com/la-escuela-austriaca-contrastada/

[3] https://enlapalabradenadie.wordpress.com/2017/06/15/segun-encuesta-cerca-de-la-mitad-de-los-liberal-libertarios-niega-el-consenso-cientifico-sobre-el-cambio-climatico-de-origen-antropogenico/

[4] Un buen artículo sobre esto: http://legosalogos.blogspot.com/2013/12/indice-de-libertad-economica-no.html
El sesgo de los índices de libertad económica con respecto a la inflación: https://niskanencenter.org/blog/how-economic-freedom-indexes-misunderstand-sound-money-and-inflation/

– Idem con respecto a la regulación:

https://niskanencenter.org/blog/elusive-regulatory-state/

– Idem con respecto al tamaño del estado:

PARTE 1 “Freedom prosperity and big government” países más prósperos tienen estados más grandes:

https://niskanencenter.org/blog/freedom-government-part-one/

PARTE 2 En data transversal, hay correlación positiva entre tamaño del estado y calidad del estado:

https://niskanencenter.org/blog/quality-government-not-size-key-freedom-prosperity/

[5] Ver Las pseudociencias ¡vaya timo! y Las ciencias sociales en discusión de Mario Bunge.

[6] https://twitter.com/rcachanosky/status/1012346584200294405

Acá hay una carta que manda Keynes a Roosevelt aconsejando el aumento de gasto público entre otras cosas : https://drive.google.com/file/d/1d8NkOx1OVrlsC9eDEQhFWUPLf3cO9cUY/view

[7] https://eleconomistaesceptico.wordpress.com/2018/03/29/contra-el-argumento-semantico-sobre-la-naturaleza-monetaria-de-la-inflacion/

[8] https://www.revistaanfibia.com/cronica/quien-le-teme-a-agustin-laje-2/

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7 comentarios en “Por qué no me gusta Javier Milei

  1. Me gustó el artículo! personalmente considero que gritar no es el problema, sino la mentira descarada incluso en cosas tan pero tan triviales como negar la palabra “neoliberalismo” (no sé cómo no se le cae la cara de vergüenza ante semejante pavada). Por otro lado, no sé si Milei está tan de acuerdo con todo lo que dice Laje y Márquez, aunque como amigos “liberales” se lo tendrá que tragar porque no le queda otra. Ciertamente Milei tiene una visión muy “ética” de la economía en vez de científica, no es un austríaco por metodología pero SI por su fanatismo ético á la Ludwig Von Mises o Rotchbard. Si tengo que hacer una crítica al artículo, es la mención del aborto que me pareció (quizás me equivoco) como un palo contra los conservadores/liberales. Yo no estoy en contra, pero el aborto es un tema donde tanto izquierdistas como liberales tienen diversas posturas (de hecho, Ayn Rand, una fanática del liberalismo casi extremo, estaba a favor; asi que no podemos decir que estar a favor del aborto sea patromonio exclusivo de la izquierda)

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  2. Jajajaja yo fui el que te dije lo del FMI. Y lo admito ahora me doy cuenta, Milei es un payaso medíatico, cambiaste toda mi perspectiva del tipo, lo que pasa es que él habla tan seguro que te hace dudar cuando no estás tan metido en el tema.

    La ideología que Milei sostiene está muy relacionada con la pseudociencia en varios aspectos, por nombrar dos: el negacionismo del cambio climático y el tendencioso índice de libertad económica de Heritage.

    No tenía ni más idea que Milei negaba el cambio climático.

    Si la libertad anarquista antes venía por el lado de emancipar a los trabajadores, esta búsqueda de libertad de los llamados “anarcocapitalistas” busca más bien la libertad de los empresarios de pagar sueldos miseria, echar sin indemnizar y contaminar sin restricciones amparándose en la pseudociencia del negacionismo del cambio climático.

    Bue, yo tampoco tenía idea que la negación del cambio climático tenía oculta esa intención. Mi viejo, que es neoliberal siempre me discutió que el cambió climático existe pero que no es ocasionada por el hombre, excusándose en esa teoría, ya refutada, de que está producida por los “cambios cíclicos del sol​ así como ciclos de la tierra o la acción de rayos cósmicos”.

    Milei critíca los impuestos altos en cosas elementales como los alimentos básicos y que esa es la razón por la cual los pobres se hacen más pobres. Es obviamente que va a ver gente que lo apoye, más en esta época que los precios se fueron por las nubes, pero como bien decís el problema no son los altos impuestos sino toda la estructura del país.

    Por otro lado, predijo también que el gradualismo iba a fracasar, ¿también era muy predecible eso?:

    Rescato esto de las crítica que le hiciste al pensamiento de Milei:

    Milei no es más que una manifestación más del resurgir de la derecha conservadora en Latinoamérica como lo es Jair Bolsonaro, producto en parte de las crisis económicas y la corrupción de la política “tradicional”, las complejas consecuencias de una sociedad posindustrial en constante cambio, la crisis de identidad de grupos principalmente jóvenes, la obsolescencia de la derecha clásica

    Entendí poco de esa crítica, después lo leo.

    En fin buen artículo.

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  3. Pagaria fortunas por una opinión de Milei para mi negocio .. es el sentido común en su máxima expresión además de proponer algo distinto de lo que nos llevó al fracaso sistemático en los últimos 80 años…
    No te gustan las formas? Hay otras,pero no se le puede discutir la honestidad academica

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  4. Al que no sabe de economía y cree que pagar impuestos es lo correcto, se merece una puteada de Milei, como el payaso que escribió ésta nota y a la que vengo sólo a decir: zurdo empobrecedor!

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